Miércoles 2 de mayo 2018 | Devoción Matutina Adultos

Comienzo y fin de la gracia individual

DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADULTOS 2018 FUENTES DE VIDA David Javier Pérez Lecturas devocionales para Adultos 2018

DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADULTOS 2018
FUENTES DE VIDA
David Javier Pérez
Lecturas devocionales para Adultos 2018

«La ley apareció para que el pecado se hiciera fuerte; pero si bien el pecado se hizo fuerte, el amor de Dios lo superó». Romanos 5: 20, TLA

A todos los que lo recibieron, a quienes creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios» (Juan 1: 12). En este versículo Juan declara que comenzamos a percibir la gracia salvadora cuando aceptamos a Cristo en nuestra vida y lo recibimos en nuestro corazón.

Elena G. de White nos dice que el ejercicio de la fe y la recepción de la gracia están vinculados: «Si son fieles a su voto, serán provistos de gracia y poder que los habilitará para cumplir con toda justicia. “A todos los que lo recibieron, a quienes creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios”» (El evangelismo, p. 226). Y es que la gracia de Cristo es como un manantial en el desierto, cuyas aguas brotan para refrescar a todos.

Tolstói describió de esta manera cómo percibió él la gracia salvadora: «Hace cinco años, la gracia y la fe de Cristo me encontraron; yo creí en la gracia de Cristo Jesús, y toda mi vida cambió repentinamente. Dejé de desear lo que antes anhelaba y, por otro lado, comencé a querer lo que nunca había deseado. Lo que anteriormente me había parecido bueno, apareció ahora como malo, y lo que solía ver como malo, ahora me parecía bueno». Cuando aceptamos la gracia de Cristo, nuestra vida cambia completamente: el orgullo se convierte en humildad, el odio en amor y el egoísmo en generosidad.

Pero, ¿podemos dejar de recibir la gracia? Si la recibimos al creer en Cristo y aceptarlo como Salvador, podemos perder sus beneficios cuando nos alejamos de él, y se convierte en un camino sin retorno cuando fallecemos. Mateo nos presenta el caso de Judas, que rechazó a Cristo tras acompañarlo fielmente. Dejó de seguirlo y lo traicionó y, en ese momento, rechazó la gracia divina y su vida terminó en perdición, sin Dios y sin esperanza. Su experiencia nos muestra que, aunque la gracia es ilimitada, nuestras oportunidades de aceptarla no lo son.

Vivamos bajo la gracia de Dios. No la rechacemos, ni desaprovechemos; aferrémonos a ella para ser salvos en Cristo.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADULTOS 2018

FUENTES DE VIDA

David Javier Pérez

Lecturas devocionales para Adultos 2018

 

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