Miércoles 13 de septiembre 2017 | Devoción Matutina para Damas | Prescripción: Alaba a Dios

“Bendice, alma mía, a Jehová, y bendiga todo mi ser su santo nombre” (Sal. 103:1).

En abril de 2002, a mi hija le diagnosticaron insuficiencia renal. Esta dura realidad incluía tratamientos de diálisis de por vida, a menos que encontrara un riñón compatible, para un trasplante. Al escuchar la noticia, caí al suelo llorando y orando. Mi cuñada, Esther, se enteró de lo que había sucedido y me llamó para decirme que un pastor jubilado sugirió que leyera el Salmo 103 tres veces por día. Sonaba como una prescripción. Decidí intentarlo, ya que me sentía angustiada. Alabar a Dios tres veces por día fue una bendición increíble.
Así comenzó mi historia de amor con Dios, y mi nuevo ejercicio espiritual de alabanza. Memoricé el Salmo 103, para poder seguir alabando a Dios incluso si no tenía una Biblia conmigo. En este nuevo viaje de alabanza, he experimentado lo que algunos llaman el ABC de la oración: alabar a Dios, buscar a Dios y confiar en Dios.
Fue en plena alabanza que Dios me hizo entender que la manera y el tiempo en que yo deseaba que mi oración fuera contestada, no eran los de él. Alabar a Dios me hizo confiar más en él, y me dio paciencia para esperar. Aprendí que la alabanza es un maravilloso contrapeso para el dolor. Tres años y medio después del diagnóstico, Dios proporcionó un trasplante de riñón para mi hija; y una nueva vida, que disfruta hasta hoy. Yo sigo alabando a través del Salmo 103. ¡Tres veces al día! Continúa siendo una buena prescripción, que me ha sostenido ante el ataque al corazón de mi esposo en 2006, y mi enfermedad incurable.
Una mañana, sentí la impresión de que debía “reescribir” el Salmo 103 como si Dios me estuviera hablando directamente a mí. Oré pidiendo el ungimiento divino, y me senté a escribir. ¡Qué experiencia maravillosa! Ni siquiera puedo comenzar a describirla. Fue difícil terminar ese momento inspirado para seguir con mi día.
Dios habita en nuestras alabanzas (ver Sal. 22:3). Mientras tenga aliento, elevaré mi voz en alabanza a mi maravilloso Dios, como forma de equilibrar las pruebas de esta vida. Estoy tan ansiosa de compartir nuestras historias de alabanza al encontrarnos en la primera celebración de alabanza en el cielo. ¿Con qué versículo bíblico puedes alabar a Dios tres veces por día? Te invito a probar esta “prescripción”, y a experimentar la diferencia que marcará en tu vida.
Harriet Breach

DEVOCIÓN MATUTINA PARA DAMAS 2017
VIVIR EN SU AMOR
Carolyn Rathbun Sutton – Ardis Dick Stenbakken
Lecturas Devocionales para Mujeres 2017

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