Miércoles 13 de septiembre 2017 | Devoción Matutina Adolescentes

Dos peticiones, dos respuestas

DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADOLESCENTES 2017 FUSIÓN Melissa y Greg Howell Un punto de encuentro entre tú y Dios Lecturas Devocionales para Adolescentes 2017

DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADOLESCENTES 2017
FUSIÓN
Melissa y Greg Howell
Un punto de encuentro entre tú y Dios
Lecturas Devocionales para Adolescentes 2017

“¿Qué quieres que haga por ti?” (Marcos 10:51).

La pregunta que les hizo fue exactamente la misma. Santiago y Juan se habían acercado a él, diciéndole: “Maestro, queremos que nos hagas el favor que vamos a pedirte” (Mar. 10:35). ¿Te imaginas diciéndole eso a Jesús? Su respuesta fue: “¿Qué quieren que haga por ustedes?” Así que procedieron a contarle que deseaban un lugar a su derecha y a su izquierda en su Reino de gloria. Casi puedo ver a Jesús sacudiendo la cabeza mientras les contestaba que no sabían lo que estaban pidiendo. Su momento de “gloria” sería la cruz, pero ellos no tenían ni idea. Sin embargo, los consoló diciéndoles que, si realmente querían ser grandes, debían hacerse pequeños.

Después, fueron a Jericó y un mendigo ciego llamado Bartimeo empezó a gritar a Jesús como un loco. Muchas personas le dijeron que se callara, pero él continuó gritando:” ¡Jesús, Hijo de David, ten compasión de mí!” Jesús lo hizo llamar y las mismas personas que habían reprendido a aquel ciego le dijeron: “Ánimo, levántate; te está llamando” (vers. 39). Cuando el hombre se acercó a Jesús, este le preguntó: “¿Qué quieres que haga por ti7” (vers. 51). ¡Ahí está de nuevo la pregunta! Pero esta vez, en lugar de pedir reconocimiento y protagonismo, este hombre solo pide ser sanado. “Maestro, quiero recobrar la vista” (vers. 51). Jesús le contestó: “Por tu fe has sido sanado” (vers. 52). Creo que Marcos narró estas dos historias juntas a propósito.

Ambas peticiones fueron concedidas aquel día. Santiago y Juan sufrieron al final, igual que Jesús; y ese mismo día Bartimeo se marchó habiendo recobrado la vista y la historia nos revela que, después de aquello, empezó a seguir a Jesús. No sabemos cuánta gente seguía a Jesús, pero Bartimeo, feliz con sus ojos sanos, era uno de ellos.

Jesús puede darnos lo que queremos, pero no le pidas cosas egoístas. Pídele cosas vitales, como tener salud. Bartimeo fue directo al grano y pidió lo que más necesitaba en su vida; fue una ilustración viviente para Santiago y Juan de cómo el más pequeño puede llegar a ser grande. ¿Qué quieres que Jesús haga hoy por ti? ¿Necesitas sanación, orientación, sabiduría, fuerza? ¿Quizás un milagro? Sueña en grande. Pide aquello que de verdad importa.

MH

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