Miércoles 13 de junio 2018 | Devoción Matutina para Adultos | Oración por Agua de vida – 2

Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, así clama por ti, oh Dios, el alma mía. Salmo 42:1.

¿Cuán sediento estás?
Sabemos que David vivió en el desierto mientras huía del rey Saúl (1 Sam. 23), y ahí escribió la mayoría de sus oraciones: “Mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela, en tierra seca y árida donde no hay aguas” (Sal. 63:1). Es una buena descripción del desierto de Judea, justo al sur de Jerusalén. Pero en esa tierra David encontró un escondite en Engadi (1 Sam. 23:29), un lugar en el desierto rocoso frente al Mar Muerto, donde había abundante agua para él y para todos sus hombres. ¿En el desierto? ¡Sí, en el desierto!
Aunque no podamos decir que el rey David fue el mejor “buscador” de Dios, porque solo Dios conoce los corazones, sí podemos decir que el poeta rey fue quien mejor describió el alma del que busca a Dios.
David buscaba a Dios apasionadamente, y sus palabras lo expresan de modo tangible. La metáfora del ciervo es una bella pintura de la sed de Dios.
Cuando Dios levantó a David para ser rey, el profeta Samuel dijo a Saúl: “Jehová se ha buscado un varón conforme a su corazón, al cual Jehová ha designado para que sea príncipe sobre su pueblo” (1 Sam. 13:14). El apóstol Pablo relató a la multitud esta historia, y destacó la expresión “conforme a mi corazón” (ver Hech. 13:22). David fue un hombre apasionado por Dios; su arrepentimiento lo expresa. Y fue perdonado a causa de la pasión con la que respondió a la sed divina.
¿Cómo encontramos a Dios? Bramando como el ciervo. Gimiendo. Apasionadamente. Perseverantemente. Disciplinadamente. Tanta sed de Dios tenía el salmista que escribió: “Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo” (Sal. 42:2). ¡Ese es el lenguaje de un hombre apasionado por su Dios!
Las corrientes del Agua de vida están cerca de ti; corren subterráneas, en la misma dirección de tu camino. ¡No vivas con sed! Detente. Cava un pozo allí donde estás, junto a la ribera del río de Dios, y bebe sus aguas frescas y revitalizantes.
Tu vida “seca se convertirá en estanque, y el sequedal en manaderos de aguas” (Isa. 35:7).
Oración: Señor, eres mi Agua de vida.

Devoción matutina para adultos 2018
Las oraciones más poderosas de la biblia
Ricardo Bentancur
Lecturas devocionales para Adultos 2018

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