Miércoles 11 de julio 2018 | Devoción Matutina para Adultos | Oración del ungido

Buscad a Jehová y su poder; buscad siempre su rostro. Acordaos de las maravillas que él ha hecho. Salmo 105:4, 5.

El Salmo 105 es un himno nacional de Israel, que narra el trato de Dios con su pueblo desde los tiempos de Abraham y de sus descendientes hasta la conquista de Canaán. Los versículos 9 y 10 destacan el pacto de Dios con Abraham, Isaac y Jacob; y el versículo 15 señala la defensa que Dios hizo siempre de su pueblo: “No toquéis […] a mis ungidos, ni hagáis mal a mis profetas”. Ninguno de los tres patriarcas fue literalmente “ungido” ni “profeta” en el sentido literal. Sin embargo, ellos calificaban como “profetas ungidos” por el Espíritu Santo.

Los reyes y los sacerdotes de Israel fueron ungidos con aceite como símbolo del llamamiento de Dios a que consagraran sus vidas al servicio de su pueblo; pero no todos fueron ungidos por el Espíritu Santo, aun cuando fueran ungidos con aceite.

La palabra “ungido” es una traducción de la palabra hebrea “mesías”; en griego, “cristo”. Jesús fue el “Ungido” de Dios, el Cristo, el Mesías, pues el Espíritu Santo moró en él sin medida.

Por otra parte, no hay justificación histórica para suponer que el don de profecía, en su sentido más estricto, fuera otorgado a los tres patriarcas. Sin embargo, la predicción es solo una parte del oficio profético. La palabra profeta está conectada con una raíz hebrea que se traduce como “hervir”, como “burbujear en una fuente”. En tal sentido, profeta es aquel de cuyo corazón brotan los pensamientos y la verdad de Dios. Los patriarcas fueron profetas en el sentido más elevado: en ellos moraba el poder del Espíritu Santo.

Como creyentes, tú y yo tenemos acceso directo a la presencia divina, y no necesitamos iglesia ni sacramentos que intermedien entre nosotros y Dios. Solo necesitamos la presencia del Espíritu Santo en nuestros corazones. La verdadera democracia del cristianismo radica en las palabras “mi ungido”.

Tú y yo somos llamados a ser “profetas ungidos” de Dios. Somos “linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para anunciar las virtudes de aquel que [nos] llamó de las tinieblas a su luz admirable” (1 Ped. 2:9).

El salmista te dice: “Buscad siempre su rostro” (Sal. 105:4). Dios promete estar siempre a tu lado.

Oración: Gracias, Señor, por tan elevado llamamiento a servirte.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADULTOS 2018

LAS ORACIONES MÁS PODEROSAS DE LA BIBLIA

Ricardo Bentancur

Lecturas devocionales para Adultos 2018

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