Miércoles 11 de abril 2018 | Devoción Matutina Adolescentes

Un Dios que nunca se da por vencido

DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADOLESCENTES 2018 ¿Y entonces…? Heather Quintana Lecturas Devocionales para Adolescentes 2018

DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADOLESCENTES 2018
¿Y entonces…?
Heather Quintana
Lecturas Devocionales para Adolescentes 2018

«No acabará de romper la caña quebrada ni apagará la mecha que arde débilmente» (Isaías 42: 3).

Hace quince años empecé a hacer una colcha. Empecé con entusiasmo, eligiendo las telas en una tienda muy fina, cosiendo a mano cada retal… Todo iba muy bien, hasta que me cansé y me di por vencida. Aquellos cuadrados cosidos a mano ahora descansan en una caja en mi armario.

Cuando los patines de ruedas estaban de moda, me los compré. Yo nunca había patinado sobre hielo (bueno, sobre nada en realidad), así que estaba empezando desde cero. Literalmente. Tenía que aprender los conceptos básicos para mantenerme en equilibrio y tratar de no caerme repetidamente al suelo. Después de una intensa lección con mi atlético esposo como instructor, abandoné la idea. Es tentador renunciar a las cosas cuando empiezan a ponerse difíciles, pero Dios no es como nosotros. De hecho, la Biblia dice que él no renuncia. Nunca deja de ver potencial en todas las situaciones.

Una profecía describe esta característica de Jesús. Suena poético y casi enigmático: «No acabará de romper la caña quebrada ni apagará la mecha que arde débilmente» (Isaías 42: 3). Isaías estaba usando imágenes que tendrían sentido para la gente de esos tiempos. Por ejemplo, con caña quebrada se refería a un pedazo grande de hierba que había sido doblado. Tal vez estaba en una orilla y un animal la había pisado o el viento la había doblado. La mayoría de la gente pensaría que a partir de ese momento continuaría aplastada y rota. Pero según esta profecía, Jesús no lo ve de esta manera.

Una mecha ardiendo es también una imagen fácil de identificar para la gente de aquella época. Para que te hagas una idea, piensa en una vela que está a punto de apagarse. Tiene más humo que llama, y parece que no va a volver a prender. La mayoría de la gente esperaría que la llama se apagara completamente pero, según la profecía, Jesús lo ve de otra manera.

Isaías usó estas imágenes para explicar que Jesús no se dará por vencido en situaciones difíciles. El no romperá una caña quebrada, porque quiere que crezca de nuevo saludable. Y no apagará una mecha débil, porque espera que la llama prenda de nuevo. Cuando te enfrentes a una situación aparentemente sin esperanza, recuerda que Dios no la considera imposible.

Ponlo en práctica: ¿Hay alguna situación en tu vida en la que hayas perdido la esperanza? Después de haber leído Isaías 42: 3, ¿crees que Dios ha perdido la esperanza? ¿Qué puedes hacer para prender de nuevo la llama de tu esperanza?

Ponlo en oración: Pídele a Dios que te ayude a ver las cosas como él las ve. ¡llenas de potencial!

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¿Y entonces…?

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