Miércoles 10 de enero 2018 | Devoción Matutina para Jóvenes | Cómo destruir una carrera brillante

“Esto es pecado: los ojos altivos, el corazón orgulloso y los planes malvados” 1 (Proverbios 21:4).

Fue un joven entregado a Dios (2 Crónicas 26:4). Su madre le enseñó a amar al Señor y a conocerlo a través de su Palabra. Además, tuvo el privilegio de que el profeta Zacarías lo instruyera en el camino del Señor. A su corta edad, sintió un fuerte deseo de buscar a Dios de todo corazón, ¡y lo encontró! En el año 792 a.C., con tan solo dieciséis años, Uzías fue proclamado rey de Judá como corregente junto a su padre, Amasias. A pesar de su juventud, Uzías demostró un enorme liderazgo, pues decidió enfrentar a los eternos enemigos de Judá: los filisteos. Gracias a sus efectivas estrategias militares y a la ayuda divina, logró someter a sus rivales (2 Crónicas 26:6-8). Además, derrotó a los árabes e hizo tributarios a los amonitas. El éxito empezó a sonreírle. Su fama como conquistador llegó hasta Egipto.
Uzías también fue un gobernante emprendedor: construyó y fortificó torres en Jerusalén, edificó fortificaciones en el desierto, cavó un gran número de pozos (2 Crónicas 26:9,10). La economía del país empezó a crecer. El joven rey acumuló mucho ganado. Además, se mostró como un “amante de la agricultura”. Después de muchos años de pobreza, sometimiento y mediocridad, Judá volvía a vivir la bonanza económica y el éxito en la guerra. Organizó uno de los mejores ejércitos de la historia del reino de Judá, conformado nada menos que por 307.500 soldados muy valientes, más del doble de las legendarias tropas de los madianitas con las que peleó Gedeón. El ejército estaba bien armado y entrenado; además combatía organizado en escuadrones, algo nunca antes visto en la historia militar hebrea. Uzías marchaba orgulloso a las batallas y hacía pedazos a sus enemigos.
La Biblia describe cómo este joven llegó a la cima del poder: “Con la poderosa ayuda de Dios, Uzías llegó a ser muy poderoso y su fama se extendió hasta muy lejos” [2 Crónicas 26:15, CST). El monarca había alcanzado los grandes objetivos de su vida de la mano de Dios: someter a los enemigos de Judá, fortificar sus poblaciones, mejorar la infraestructura de su país, desarrollar la economía, promover la fidelidad a Dios. No obstante, la Biblia dice lo siguiente: “Pero cuando se hizo fuerte, su corazón se enalteció, y eso fue su ruina, porque se rebeló contra el Señor su Dios y hasta entró en el templo del Señor para quemar incienso en el altar del incienso” (2 Crónicas 26:16).
El orgullo puede destruir la carrera más exitosa. Pide a Dios que te ayude a ser humilde.

La actitud

DEVOCIÓN MATUTINA PARA JÓVENES 2018
¡RENUÉVATE!
Alejandro Medina Villarreal
Lecturas devocionales para Jóvenes 2018

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