Miércoles 10 de enero 2018 | Devoción Matutina Adolescentes

Lágrimas en los panecillos con salsa

«El cambia los tiempos y las épocas; quita y pone reyes» (Daniel 2: 21).

Recuerdo el día en que mis compañeros de clase hicieron llorar a la profesora. Ella solo intentaba hacer su trabajo y enseñar a un puñado de adolescentes malcriados a hacer panecillos con salsa. Como podrás imaginar, los locos por el fútbol no estaban nada interesados en aprender a preparar un desayuno sureño. De manera que, antes de siquiera precalentar los hornos, los chicos ya se estaban mofando de la voz de la señorita Miller, de su cabello y de su chaqueta y, delante de nosotros, la maestra se vino abajo y rompió a llorar. Cuando finalmente logró recobrar la compostura, castigó a los alborotadores durante una semana, tiempo suficiente para que desearan haberse puesto a hacer panecillos en lugar de bromas.

Si una semana de castigo suena mal, piensa en el castigo que sufrieron los muchachos que se rieron de Elíseo. El libro de 2 Reyes cuenta la historia de Elíseo, el profeta que sí, todo hay que decirlo, estaba un poco calvo: «Después Elíseo se fue de allí a Betel. Cuando subía por el camino, un grupo de muchachos de la ciudad salió y comenzó a burlarse de él. Le gritaban: “¡Sube, calvo! ¡Sube, calvo!”. Elíseo se volvió hacia ellos, los miró y los maldijo en el nombre del Señor. Al instante salieron dos osos del bosque y despedazaron a cuarenta y dos de ellos» (2 Reyes 2: 23-24).

¡Qué castigo tan duro! Aquellos muchachos se habían reído de la autoridad y fueron despedazados por osos. Gracias a Dios, no había osos cerca de nuestra clase cuando mis compañeros y yo horneábamos aquellos panecillos.

Es muy raro que alguien reciba una represalia tan severa, pero de esta podemos aprender una lección: el Señor no se toma a la ligera que nos mofemos de personas que ocupan una posición de autoridad, como los profesores, los pastores, los padres, los dirigentes o los jefes. Incluso aunque parezca que no lo merecen, Dios nos pide que los tratemos con respeto. La Biblia dice que el Señor «quita y pone reyes» (Daniel 2: 21). o sea, que elige a nuestros líderes. Él los ha puesto ahí por algo, tanto a ellos como a ti. así que confía en él para solucionar las cosas. Mientras tanto, muestra respeto hacia las figuras de autoridad: eso hará de ellas mejores líderes y dará honra a Dios.

Ponlo en práctica: Cuando te sientas tentado a ser irrespetuoso con un profesor o con alguna figura de autoridad, contente. Opta por tratarlos como Dios querría que lo hicieras.

Ponlo en oración: Ora de manera especial por las figuras de autoridad hacia quienes te cuesta ser respetuoso, y pide a Dios que los bendiga y les dé sabiduría.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADOLESCENTES 2018

¿Y entonces…?

Heather Quintana

Lecturas Devocionales para Adolescentes 2018

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