Miércoles 10 de enero 2018 | Devoción Matutina Adolescentes

Corro, vuelo y me acelero

Génesis 28-30

Luego besó a Raquel, rompió en llanto, y le contó que era pariente de Labán (Génesis 29:11,12).

Algunas chicas me han hecho desear llorar, pero jamás he llorado por una.

Si eres un chico, sabrás a qué me refiero. Lloré en mi boda, pero no por esa mujer espléndida que contemplé cuando caminaba por el pasillo para tomar mi mano. Cuando miré a Kemba sentía amor en mis ojos y pasión en mi corazón. ¡Todavía la amo!

Yo y mi corazón delator estuvimos bien hasta el “sí, acepto”. Entonces miré a mi padre. Mala idea. Él se echó a llorar… de alegría, espero. Dos hombres maduros, llorando uno en brazos del otro. Sí, es cursi, pero así soy yo, así que deja de reírte. Solo espera que llegue el día de tu boda.

He llorado por la muerte de mis seres queridos, como el día que mataron a mi primo en un tiroteo callejero; también he llorado de emoción al escuchar una canción cristiana inspiradora en un momento difícil de mi vida.

Génesis 29 dice que jacob lloró por una chica llamada Raquel. Bueno, ella era guapa, sin duda. Era hermosa y agradable a la vista (vers. 17). Pero tampoco era una de esas chicas exhibicionistas, como en los videos musicales, que nada tienen excepto una linda figura. Raquel era hermosa por dentro y por fuera.

Leiste la historia. Jacob, alias “el Estafador”, huía de Esaú y se dirigía hacia la casa de su tío Labán. Mientras se refrescaba en un pozo cercano con algunos pastores, ellos señalaron a una pastora que llevaba el rebaño de su padre al pozo. Cuando se acercó, Jacob dejó a los otros pastores, quitó la pesada piedra que cubría el pozo, sacó agua para las ovejas, e hizo lo impensable (cierra los ojos, esto está censurado). Tomó a Raquel y la besó. (Ni siquiera pienses en hacer lo mismo. Tú eres mucho más joven de lo que era Jacob en aquel tiempo, y Dios nunca te ha dicho que pongas tus labios en los de otra persona. Cuida tus labios y el resto de tu cuerpo, ¡por favor!)

Jacob empezó a “lagrimear”. Lloró audiblemente por RaqueL debido a mucho más que su belleza. Dios lo había guiado al amor de su vida, y él estaba agradecido. Jacob era también mucho más mayor de lo que tú eres ahora, así

que aún no te pongas a llorar por alguien.

NO DEJES DE LEER

Tú NO puedes saltarte Génesis 29:13-30.

El estafador prueba un trago de su propia medicina.

 

DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADOLESCENTES 2018

UNA AÑO EN LA PALABRA

Dwain Neilson

Lecturas Devocionales para Adolescentes 2018

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