Martes 31 de octubre 2017 | Devoción Matutina para Menores | Buzo, valiente y buen amigo

“El amor más grande que uno puede tener es dar su vida por sus amigos” (Juan 15:13).

Un día de verano, varios buzos, todos ellos amigos, salieron a explorar los restos de un naufragio. El primer buzo se lanzó al agua. Su cometido era verificar el estado del barco hundido, para sacar luego conclusiones sobre qué había ocurrido exactamente, para que se hundiera. Cuando él regresara a la superficie, sería el turno del segundo buzo para bajar a las profundidades.
Pasaron veinte minutos, y el primer buzo no regresaba a la superficie. ¿Qué habría sucedido? Sus amigos estaban preocupados, porque el tanque llevaba oxígeno para poco más de veinte minutos. Tiraron de la cuerda salvavidas varias veces, pero no obtuvieron respuesta. Uno de ellos dijo: “Algo grave debe de haberle ocurrido”. Convencido de que, seguramente, algo se le había enredado entre los restos del naufragio, dejándolo trabado, se lanzó al agua para liberarlo. Bajó al lugar, e inmediatamente encontró a su amigo trabado entre unas maderas del barco. Sin perder un instante, comenzó a soltarlo. Cada segundo que pasaba aumentaba el peligro, porque el primer buzo iba quedándose sin oxígeno. Si no conseguía liberarlo pronto, moriría.
A medida que pasaban los minutos, el segundo buzo se iba sintiendo cada vez más débil, pero, a pesar de ello, seguía intentándolo. Sabía que de él dependía la vida de su amigo. Hubo un momento en que creyó inútil seguir, pero pensó: No puedo abandonar a mi amigo. Finalmente logró desenredarlo, y regresar juntos a la superficie. Pero el primer buzo murió al día siguiente. Aunque parezca un final triste, lo cierto es que aquel amigo evitó que el primer buzo muriera solo. Su valor y lealtad fueron una gran compañía en medio de las tinieblas y la soledad del fondo del océano. Los verdaderos amigos son así: están a tu lado en los momentos más difíciles.
Jesús dio su vida por ti. Seguramente has pasado por momentos difíciles, como perder a un amigo porque te mudaste a otro lugar o porque cambió de actitud contigo; pero Jesús está ahí, aunque no lo veas. Él es tu mejor amigo. Te entiende cuando te equivocas, cuando sufres alguna injusticia y cuando tienes un mal día. Jesús te valora. Por eso, siéntete fuerte y valiente, con las palabras del lindo texto de hoy.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA MENORES 2017
¡SALTA!
Patricia Navarro
Lecturas Devocionales para niños 2017

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