Martes 17 de abril 2018 | Devoción Matutina para Adultos | Oración de confianza

Yo sé que mi Redentor vive, y al fin se levantará sobre el polvo; y después de deshecha esta mi piel, en mi carne he de ver a Dios. Job 19:25, 26.

Este es el testimonio en oración más profundo del corazón de Job en todo el vía crucis de su vida. Es una oración de confianza y de esperanza. Es una convicción profunda que lo ayudó a transitar el camino de su Calvario.
La palabra “Redentor”, del texto de hoy, es Go’el, en hebreo. ¿A quién aludía este término? Podríamos traducirlo también como el “Rescatador”. Se trataba del pariente más cercano que podía rescatar al hebreo que cayera en desgracia.
El capítulo 25 de Levítico explica en detalle algunas de las leyes de redención, o rescate. Estas son cuatro de las obligaciones básicas del Go’el-. 1) redimir la propiedad que había tenido que entregar un pariente pobre (Lev. 25:25); 2) rescatar al pariente que se había vendido a sí mismo como esclavo (Lev. 25:47,48); 3) vengar la sangre de un pariente asesinado (el Go’el haddam era el “vengador de la sangre”); 4) intervenir en un juicio para garantizarle justicia al pariente (ver Prov. 23:11).
Si un israelita no tenía un Go’el, porque lo había perdido todo, aun le quedaba una esperanza: Jehová, el Señor, sería su Go’el cuando llegara el año del jubileo. Cada siete ciclos de siete años, Dios intervenía en favor de todos. En el año del jubileo, el propio Jehová asumía su derecho legal de ser el Go’el. ¡Todos eran liberados!
Desde la eternidad, Jesús es nuestro Go’el (Rom. 9:5). Así, desde el mismo origen de todas las cosas, la Creación y la Redención estuvieron vinculadas.
Un video publicado en las redes sociales estremeció mi corazón: en un supermercado de la ciudad de Hernando, Florida, Estados Unidos, una madre peleó hasta la sangre para evitar que su hija de trece años fuera secuestrada. Las cámaras del supermercado registraron la violenta pelea en los pasillos entre la madre amante y el secuestrador. Prevaleció la mujer, y el secuestrador huyó. Ella fue el Go’el de su hija.
Jesús es tu Go’el. Él te defiende, te rescata siempre. Cuando eres esclavo de tus propias pasiones, maltratado por el mal, y tu destino es la muerte, Cristo te rescata y te libera.

Oración: Señor, gracias por ser m i Rescatador viviente.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADULTOS 2018
LAS ORACIONES MÁS PODEROSAS DE LA BIBLIA
Ricardo Bentancur
Lecturas devocionales para Adultos 2018

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