Martes 12 de junio 2018 | Devoción Matutina Adolescentes

El ciervo jadeante

Devoción matutina para adolescentes 2018 Un año en la Palabra Dwain Neilson Lecturas Devocionales para Adolescentes 2018

Devoción matutina para adolescentes 2018
Un año en la Palabra
Dwain Neilson
Lecturas Devocionales para Adolescentes 2018

Salmos 41-45

Cual ciervo jadeante en busca del agua, así te busca, oh Dios, todo mi ser. Tengo sed de Dios, del Dios de la vida. ¿Cuándo podré presentarme ante Dios? (Salmo 42:1,2).

Con el Salmo 42 empieza lo que se denomina el segundo libro de los Salmos, que va del 42 al 72. Conforme los leas, advertirás que muchos de esos salmos se concentran en las pruebas y triunfos de Israel, en sus oraciones y peticiones. Esta sección se inicia con uno de los pasajes más citados en la Biblia, Salmos 42:1.

Los autores de este hermoso canto fueron los hijos de Coré. Recuerdas a Coré, ¿verdad? Fue aquel insensato que ayudó a organizar una rebelión fallida contra Moisés y Aarón. Coré tuvo un final tan espectacular como trágico, cuando Dios abrió la tierra y se lo tragó junto con los demás conspiradores. Los hijos de Coré no eran exactamente sus hijos, sino descendientes suyos.

Los hijos de Coré asociaron su deseo de Dios con un agotado y exhausto ciervo que busca agua. ¿Por qué un ciervo? Bueno, en una sociedad en que la agricultura era la base de la economía, el ciervo servía como alimento, y sus pieles para dar calor. Los hijos de Coré conocían los hábitos de alimentación de los ciervos. Sabían cuán rápido podían correr. (La velocidad del ciervo de cola blanca alcanza los 56 kilómetros por hora.) También sabían que después de correr tanto, los ciervos necesitarían encontrar agua, ¡pronto!

Ciertos estudios indican que el ciervo puede sobrevivir casi un mes sin comida, pero no tanto sin agua. Si un ciervo anda tres días sin agua, dejará de comer casi por completo. Dejará de buscar comida para ir en busca de agua, ¡cualquier agua, donde sea! Por el contrario, los seres humanos podemos sobrevivir una semana sin agua, siempre que no estemos en, digamos, un desierto.

Los hijos de Coré describieron una vivida imagen de cuánto anhelaban estar en la presencia de Dios. Los seres humanos, como los ciervos, corremos mucho en la escuela, el trabajo. Internet. También, como el ciervo, a veces quedamos jadeantes, agotados y vacíos. Dios es nuestra fuente de vida, y debemos hacer todo lo que está en nuestro poder para seguir conectados con él.

¿Tienes sed? Acude a la Fuente de vida y bebe profundamente.

NO DEJES DE LEER

¿Qué crees que tos hijos de Coré quisieron dar a entender al decir “un abismo llama a otro abismo” (Sal. 42:7)? ¿Tienes dudas? Discútelo con un adulto de confianza.

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