Lunes 5 de noviembre 2018 | Devoción Matutina para Damas | Problemas perrunos

“Como vuelve el perro a su vómito, asi el necio insiste en su necedad” (Prov. 26:11).

Aunque mi perro, Rocky, es el Golden Retriever más dulce y tierno que existe, a veces es bastante travieso. Nuestro patio trasero tiene un sendero de cemento, césped y piedritas. Un día, hace unos tres años, mi mamá estaba trabajando en el jardín, mientras Rocky masticaba una piña cerca de ella. En ese rato, sin que mamá supiera nada, Rocky se comió varias piedras. Cuando ella terminó con el jardín llevó a Rocky adentro, y la vida continuó.
En los siguientes días, el pequeño Rocky también se comió un resorte de la aspiradora, la atadura de alambre de una bolsa de pan, un poco de panel de yeso y parte de una pista de autitos de plástico. Unos días después, Rocky dejó de comer y, luego, comenzó a vomitar bilis, así que mi mamá lo llevó al veterinario. En el consultorio del veterinario lo examinaron y le hicieron una radiografía. ¡Mostró que Rocky había comido todas esas cosas!
El veterinario nos dio dos opciones: una operación quirúrgica para sacarle todas las cosas, o sacrificarlo. Verás, la atadura de alambre había agujereado los intestinos de Rocky, y el agujero se había infectado. Por supuesto, le pedimos que lo operara, aunque costara mucho dinero. Todavía tenemos a nuestro Rocky y, aunque ahora no es tan pequeño, sigue tan feliz como lo era antes de la cirugía. Lamentablemente, Rocky todavía trata de comer pasto, piñas, yeso; y, sí…, especialmente más piedras.
A veces, nosotras también somos como Rocky y volvemos a aquellas cosas que nos lastiman. Así como Rocky sigue queriendo comer cosas que ponen en riesgo su vida, nosotras podemos jugar con cosas que son dañinas, como el alcohol, el cigarrillo, la televisión, los videojuegos o cualquier cosa que pueda convertirse en una adicción. Queremos dejar nuestras adicciones, pero así como un perro que vuelve a su vómito, volvemos vez tras vez, aunque esas cosas nos estén lastimando. Pedro también escribió sobre esto: “En su caso ha sucedido lo que acertadamente afirman estos proverbios: ‘El perro vuelve a su vómito’, y ‘la puerca lavada, a revolcarse en el lodo’” (2 Ped. 2:22). Dios es el único que puede ayudarnos a abandonar nuestras adicciones; Dios es el único que puede ayudarnos a vencer el pecado en nuestras vidas. Y él está dispuesto a ayudarnos. Como dice la Biblia: “Vigilen y oren para que no caigan en tentación. El espíritu está dispuesto, pero el cuerpo es débil” (Mar. 14:38). Todo lo que tenemos que hacer es pedir ayuda.

MICHELLE HEBARD
es adolescente y vive en Colorado, EE. UU.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA DAMAS 2018
BENDECIDA
Ardis Dick Stenbakken
Lecturas Devocionales para Mujeres 2018

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