Lunes 31 de diciembre 2018 | Devoción Matutina para Jóvenes | Cuando la oración no tiene valor

“Del que no presta oído a la ley, hasta su oración resulta repugnante” (Proverbios 28:9).

Silvia era una joven que había crecido en una familia cristiana. Sin embargo, era cada vez más rebelde con sus padres en relación con los asuntos espiritual les. Tampoco estudiaba la Biblia ni tenía el hábito de orar. Pero un día, el mundo pareció derrumbarse: tuvo una fuerte riña con sus padres, no aprobó varios exámenes de la escuela y se enfadó con sus amigas. ¡Todo parecía estar en su contra y no sabía qué hacer! Entonces, alguien le sugirió que se acercara a Dios, ya que él podía solucionar sus problemas. Sin embargo, ella dijo:

-Si Dios puede ayudarme, ¡por qué no lo hace! ¡Es que no se da cuenta de cómo estoy! La chica no mostraba el menor arrepentimiento ni deseos de reconciliarse con Dios. Únicamente quería salir de sus problemas, como si Dios fuera una especie de bombero dispuesto a apagar los fuegos que se presentaban en su vida.

La oración es una de las grandes herramientas espirituales que Dios ha dado a los creyentes. ¡Es la llave en la mano de la fe que abre los almacenes del cielo donde están atesorados los recursos infinitos para vencer en la fe! (El camino a Cristo, p. 95). Lo interesante es que hay quienes parecen exigir al Señor que responda sus oraciones, pero no están dispuestos a obedecer sus mandatos. Quieren recibir las bendiciones, pero desprecian la santa Ley de Dios. Tampoco quieren compromisos con el cielo ni muestran el menor arrepentimiento por sus malas actitudes. ¿Qué se puede esperar de este tipo de oraciones?

¿Qué se necesita para que el Señor conteste nuestras oraciones? “Hay ciertas condiciones de acuerdo con las cuales podemos esperar que Dios oiga y conteste nuestras oraciones. Una de las primeras es que sintamos necesidad de la ayuda que él puede dar. […] Los que tienen hambre y sed de justicia, los que suspiran por Dios, pueden estar seguros de que serán saciados. El corazón debe estar abierto a la influencia del Espíritu; de otra manera no puede recibir las bendiciones de Dios” [Ibídí).

Hoy es el último día del año. Es necesario consolidar tu relación con Dios, ¿no crees? La vida cristiana es una experiencia llena de bendiciones que conlleva desafíos. Las palabras de Salomón son un excelente colofón para terminar las reflexiones matinales de este año: “Todo este discurso termina en lo siguiente: Teme a Dios, y cumple sus mandamientos. Eso es el todo del hombre” (Eclesiastés 12:13).

Pide al Señor que te ayude a iniciar el nuevo año con su bendición.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA JÓVENES 2018

¡RENUÉVATE!

Alejandro Medina Villarreal

Lecturas devocionales para Jóvenes 2018

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