Lunes 31 de diciembre 2018 | Devoción Matutina para Adultos | Señor, gracias por el año que termina

«Dad. gracias en todo; porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús». 1 Tesalonicenses 5: 18, JBS

Un año más termina, y no podemos volver atrás. Cuando Dios abra el libro de nuestra vida ante el tribunal, solo nos salvará su misericordia. Mientras, rindámosle gratitud porque solo él merece honra y gloria por los siglos. Si no hubiera sido por su mano, no hubiéramos llegado hasta aquí, pero él es grande con nosotros y nuestra familia.

La gratitud es la memoria del alma, la virtud que caracteriza a los hombres de Dios. Ennoblece el carácter y abre la puerta a la gracia. Sabemos que la mano que se levanta para dar gracias nunca se retira vacía, y el que agradece lo pequeño recibe también lo grande, de manera que demos gracias a Dios por cada detalle siempre.

Alguien dijo: «En vez de quejarte por las espinas que tienen las rosas, da gracias a Dios por las rosas que están entre las espinas». Cuando David consideró las grandes bendiciones de Dios en su vida y en su reino, haciendo un resumen de lo que el Señor había hecho por él, oró diciendo: «Bendito seas tú, oh Jehová, Dios de Israel nuestro padre, desde el siglo y hasta el siglo. Tuya es oh Jehová, la magnificencia y el poder, la gloria, la victoria y el honor, porque todas las cosas que están en los cielos y en la tierra son tuyas. Tuyo oh Jehová, es el reino, y tú eres excelso sobre todos. Las riquezas y la gloria proceden de ti, y tú dominas sobre todo; en tu mano está la fuerza y el poder, y en tu mano el hacer grande y el dar poder a todos. Ahora pues, Dios nuestro, nosotros alabamos y loamos tu gloriosos nombre» (1 Crónicas 29: 10-13). Luego dio gracias diciendo: «Te glorificaré, Jehová, porque me has exaltado y no has permitido que mis enemigos se alegren de mí. Jehová, Dios mío, a ti clamé, y me sanaste […]. ¡Cantad a Jehová, vosotros sus santos, y celebrad la memoria de su santidad! […] Por tanto, a ti cantaré, gloria mía, y no estaré callado. Jehová Dios mío, ¡te alabaré para siempre!» (Salmo 30). Alcemos juntos las manos y el corazón a Dios para darle gracias por todo cuanto nos da siempre.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADULTOS 2018

FUENTES DE VIDA

David Javier Pérez

Lecturas devocionales para Adultos 2018

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