Lunes 29 de Octubre 2018 | Devoción Matutina para Adultos | Unidos para salvar

«Y harán un santuario para mí, y habitaré en medio de ellos». Éxodo 25: 8, RV60

La promesa de Dios de habitar en medio del pueblo revelando su presencia divina es una bendición incalculable que Israel experimentó en el desierto. Moisés recibió los detalles necesarios para construir el Santuario, que sería la representación del verdadero tabernáculo celestial para salvar al pueblo de la esclavitud del pecado y la apostasía que constantemente afloraba en ellos.

Dios estaba presente en el propiciatorio reflejando su gloria continuamente. Jesús quedaba representado en el altar del sacrificio, en el altar del incienso y en los panes, y el Espíritu Santo estaba representado en el aceite de olivas machacadas para el alumbrado del candelero de oro. Alrededor del Santuario permanecían millares de ángeles para cuidarlo, pues el templo albergaba toda la divinidad para salvar a Israel de sus pecados diarios y anuales, limpiarlos de toda maldad y santificarlos continuamente. De esa manera estarían preparados para recibir la presencia de Dios.

Esto nos demuestra que todos los seres celestiales tienen una única misión: redimir o restaurar al hombre a la imagen de Dios. Sus acciones son intrínsecas, nadie desentona. El único que lo hizo fue Satanás, pues tenía otro mensaje y otro plan; algunos ángeles decidieron acompañarlo en su rebeldía, pero los fieles acompañarán a Cristo hasta el final. La prueba está en que cuando Cristo venga por segunda vez a la tierra, habrá media hora profética (siete días literales) de silencio (Apocalipsis 8: 1) durante la cual el cielo quedará vacío porque todos los santos ángeles de Dios acompañarán a Cristo para reunir a su pueblo y llevarlo a su lado para siempre.

En el Santuario terrenal estaba el Lugar Santísimo que, como centro del servicio de expiación e intercesión, constituía el eslabón que unía el cielo y la tierra: Hoy es Cristo quien une al ser humano con Dios para salvarlo y purificarlo con su sangre derramada en la cruz.

Dios nos sigue buscando insistentemente para tomarnos de la mano y salvarnos de la destrucción final. Nos dice: «Despiértate, tú que duermes, y levántate de los muertos, y te alumbrará Cristo» (Efesios 5: 14). Si nos levantamos y buscamos a Jesús, él se encontrará con nosotros, nos aceptará, nos hará parte de su familia y mantendrá nuestro nombre escrito en el libro de la vida.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADULTOS 2018

FUENTES DE VIDA

David Javier Pérez

Lecturas devocionales para Adultos 2018

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