Lunes 29 de Octubre 2018 | Devoción Matutina para Adultos | Oración de confianza

Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu. Lucas 23:46.

Las madres judías les enseñaban a sus hijos esta oración para ir a dormir: “Señor, en tus manos encomiendo mi espíritu”. Ahora, el Cordero de Dios eleva esta oración que debió de haber repetido en su infancia. “Encomendar” significa también “rendirse” o “recostarse”.

Con la confianza con que durmiera en Nazaret, al cuidado de su madre, Jesús va a dormir en el Calvario al cuidado de su Padre, aunque la noche más triste de la historia cubra como una mortaja el universo, y los demonios parezcan vencer.

Jesús ha hecho una declaración de confianza en cumplimiento de la profecía mesiánica: “En tu mano encomiendo mi espíritu” (Sal. 31:5). Solo una palabra se agrega a esta declaración: la palabra “Padre”.

Jesús fue un hijo obediente. Fue “obediente hasta la muerte, y muerte de cruz” (Fil. 2:8). Su Padre lo envió a la Tierra a morir, y él obedeció, como Isaac (ver Gén. 22). Pero Jesús no tiene sustituto. El es el Sustituto del hombre.

Jesús vivió sujeto a su Padre. Dijo: “No busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envió, la del Padre” (Juan 5:30). Vino a hacer la voluntad del Padre, y en la Cruz cumple el primer objetivo de su plan redentor: el sacrificio. La expresión “expiró”, o “entregó el espíritu” (Luc. 23:46), significa “aliento, a punto de expirar, de morir”.

Jesús no es sorprendido por la muerte. Más bien la muerte sirve a su propósito redentor. El autor del Evangelio no dice “él murió”, sino que “él entregó el espíritu” (Juan 19:30), indicando el carácter voluntario de su ofrenda. Jesús dio su vida porque él lo quiso, cuando quiso y como quiso. Así lo dijo: “Por eso me ama el Padre, porque yo pongo mi vida, para volverla a tomar. Nadie me la quita, sino que yo de mí mismo la pongo. Tengo poder para ponerla, y tengo poder para volverla a tomar” (Juan 10:17,18).

Jesús es la Rosa de Sarón, que, como esa flor, muere cuando se desprende de su tallo, pero ¡revive! cuando es injertada nuevamente al mismo tallo.

Solo él pudo “desprenderse” del Padre y volver al Padre. Y lo hizo, para que tú, muerto en tus pecados, ¡tengas vida eterna!

Oración: Señor, tú me das vida.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADULTOS 2018

LAS ORACIONES MÁS PODEROSAS DE LA BIBLIA

Ricardo Bentancur

Lecturas devocionales para Adultos 2018

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