Lunes 29 de Octubre 2018 | Devoción Matutina para Adolescentes | La oracion de un pecador

Les digo que este, y no aquel, volvió a su casa justificado ante Dios. Pues todo el que a sí mismo se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido (Lucas 18:14).

La lectura de hoy es realmente muy especial. ¿Debería escribir sobre el administrador astuto que Jesús alabó en Lucas 16? Ya sé que suena raro, pero Jesús dijo a sus seguidores que pusieran atención en cómo la gente del mundo usa sus conocimientos para estafar (Luc. 16:8). ¿Qué quiso decir? Que así como estos sinvergüenzas usan su ingenio y sus agallas para hacer el trabajo de Satanás, nosotros deberíamos usar nuestro ingenio y valor para hacer la obra de Dios.

¿Qué se puede decir del leproso que regresó a agradecerle a Jesús por haberlo sanado? (Luc. 17:15,16). Jesús había sanado a diez leprosos, pero solamente uno de ellos se molestó en dar las gracias, y era samaritano. Jesús era judío. En esa época los judíos y los samaritanos eran como dos pandillas rivales de nuestros días. El samaritano quedó tan sorprendido de que un judío se detuviera a ayudar a un samaritano, especialmente un leproso, que se arrojó a los pies de Jesús y le agradeció (vers. 16). ¿No te encanta? ¡Es increíble!

Pero me entusiasma una pequeña parábola que Jesús contó sobre dos hombres que fueron a orar al templo. Uno era fariseo y el otro recolector de impuestos. La gente odiaba a los recaudadores de impuestos porque trabajaban para el cruel gobierno romano que representaba Herodes. Además cobraban de más para sacar dinero extra de su propio pueblo.

El fariseo comenzó a orar, y su oración te cuenta toda su vida: “¡Oh, Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres, ladrones, malhechores, adúlteros!” Bueno, eso más o menos lo entiendo, pero luego añadió esta pequeña frase: “Ni mucho menos como ese recaudador de impuestos. Ayuno dos veces a la semana y doy la décima parte de todo Lo que recibo”. (Oye, como que lanzó una pedrada, ¿no?)

El recolector de impuestos sabía que su vida era un desastre y necesitaba ayuda urgentemente. Ni siquiera se atrevía a alzar la vista al cielo, sino que se golpeaba el pecho y decía: “¡Oh Dios, ten compasión de mí, que ¿ soy pecador!”  ¿Quién crees que salió salvo de la sinagoga en ese día?

NO DEJES DE LEER

¿Qué ejemplo das a los otros niños? Lucas 17:1,2.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADOLESCENTES 2018

UN AÑO EN LA PALABRA

Dwain Neilson

Lecturas Devocionales para Adolescentes 2018

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