Lunes 23 de octubre 2017 | Devoción Matutina para Damas | El tierno cuidado de Dios

“Aun los cabellos de su cabeza están contados. No tengan miedo; ustedes valen más que muchos gorriones” (Luc. 12:7, NVI).

Hacía poco que habían diagnosticado cáncer a mi profesora adjunta, y yo estaba hundida en mis pensamientos. La cajera del supermercado parecía trabajar a cámara lenta, sin preocuparle que yo llegara tarde a una cita. Entonces vi unos tulipanes violetas cerca de donde estaba. Lástima que no tenía tiempo de llevarle flores a mi amiga. Impaciente, me pregunté: ¿Porqué tuve que elegir esta caja? Finalmente, casi desesperada, comencé a dirigirme a otra caja.
Los tulipanes volvieron a llamarme la atención y me recordaron el poema que tenía en la cartera; el que había guardado para mi amiga enferma. Fue interesante que el poema tratara de una conversación entre un tulipán y Dios. El tulipán se quejaba a Dios de que, siendo invierno, no podía florecer. ¿Qué haría Dios?
En el poema, Dios le responde que el tulipán está exactamente donde es mejor para él, donde pronto desplegará sus “frágiles pétalos” para que todos los vean. Pero, por ahora, la responsabilidad del tulipán era confiar en Dios y obedecer.
“Quizás este poema le dará fuerzas a Marsha para enfrentar el difícil camino que tiene por delante”, pensé. Rápidamente tomé los tulipanes, y en el proceso, descubrí una caja con menos gente. Sentí que haber hallado esas flores fuera de temporada no era una coincidencia. Me pareció escuchar a Dios susurrar a mi oído: “Hoy Marsha necesita tanto el poema como las flores”.
Mientras pagaba, me pareció vera alguien. Me di vuelta, ¡y vi a Marsha de pie al lado de mi carrito de compras! Apenas la reconocí, a causa de su sufrimiento con la quimioterapia. Me miró y yo le entregué las flores. “¡Dios, tú sí que tienes tiempos perfectos!”, oré silenciosamente. Mi amiga me dio un abrazo y una sonrisa, junto con una mirada de gratitud.
Agradecí a Dios, mentalmente, por recordarme cuánto se preocupa por todo. En cada situación, ya sea grande o pequeña, común o no, Dios nos asegura que siempre está a nuestro lado. Pensé en el versículo bíblico que dice que él sabe cuántos cabellos hay en nuestra cabeza. El tierno amor de Dios nos asegura que se preocupa… incluso cuando nos falta el cabello.
Juli Hamilton

DEVOCIÓN MATUTINA PARA DAMAS 2017
VIVIR EN SU AMOR
Carolyn Rathbun Sutton – Ardis Dick Stenbakken
Lecturas Devocionales para Mujeres 2017

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