Lunes 17 de septiembre 2018 | Devoción Matutina para Adultos | Oración y fe

Y llegado a la casa, vinieron a él los ciegos; y Jesús les dijo: ¿Creéis que puedo hacer esto?Ellos dijeron: Sí, Señor. Entonces les tocó los ojos, diciendo: Conforme a vuestra fe os sea hecho. Y los ojos de ellos fueron abiertos. Mateo 9:28-30.

Ha entrado Jesús en “tu casa”?
¿ Es interesante la expresión “Y llegado a la casa”, con la que comienza nuestra oración (Mat. 9:28). Cada palabra de Jesús, cada gesto, cada milagro tenía un solo propósito: despertar en cada persona la necesidad de salvación, e inspirarla a entregarle su corazón. Por eso, el evangelista declara: “Y llegado a la casa”. Jesús “está a la puerta y llama” (Apoc. 3:20), pero jamás fuerza la puerta.
Jesús no procuraba sanar simplemente al que suplicaba (aunque el enfermo creyera que así era), sino que “después de haberse acercado, llegando a sus casas”, buscaba que la fe naciera en ellos. El fin de Jesús no era darle salud a un cadáver, sino que el muerto espiritual resucitara a la vida eterna. Con cada milagro procuraba la salvación del suplicante. Muchas veces realizó portentos solo después de que le hubieran suplicado, a fin de que nadie creyera que se valía de un milagro para adquirir fama. Por eso les dijo a los ciegos: “Mirad que nadie lo sepa” (Mat. 9:30).
¡Solo la gracia nos salva! Pero necesitamos “la fe de los ciegos”.
Una anciana escuchó cierto día a un predicador que dijo que la fe mueve montañas, y le pidió a Dios que moviera aquella colina que debía subir y bajar cada vez que iba a la iglesia. Cuando dijo “amén” y abrió los ojos, la loma estaba en el mismo lugar; entonces, se dijo a sí misma: “Yo sabía que no se iba a mover”.
La misericordia divina es la respuesta natural a tu fe, que a su vez es un don de Dios, que solo él puede concedérte. ¡Todo proviene de Dios! ¡Pero de ti proviene que le abras la puerta de tu corazón a Jesús! Por eso, contra tu naturaleza, tu oración constante, diaria y perseverante ha de ser: “Señor, ayuda mi incredulidad” (Mar. 9:24).
Si Jesús te preguntara “¿Crees que puedo hacer esto?”, ¿qué le responderías? Le has abierto “tu casa” a Jesús. El mora en ti. Estás en paz. ¡Verás el milagro antes de que se produzca!
Oración: Señor, dame fe..

DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADULTOS 2018
LAS ORACIONES MÁS PODEROSAS DE LA BIBLIA
Ricardo Bentancur
Lecturas devocionales para Adultos 2018

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