Lunes 16 de abril 2018 | Devoción Matutina para Jóvenes | Al abrigo del Altísimo

«Con sus plumas te cubrirá, y debajo de sus alas estarás seguro». Salmo 91: 4, RV95

Muy de mañana salí de casa en mi motocicleta a cumplir un compromiso de trabajo, la noche anterior no había dormido bien. Por la tarde, al regresar, iba por una carretera poco transitada, el sueño se estaba apoderando de mí mientras viajaba a una velocidad aproximada de cien kilómetros por hora. Cerré los ojos por un segundo, sin darme cuenta que a pocos metros había una curva muy cerrada, invadí el carril contrario impactándome de frente con un taxi. En aquel momento sentí que todo estaba perdido y que mi vida había llegado a su final. Cerré mis ojos y encomendé mi vida en las manos de Dios.
La motocicleta quedó completamente destrozada, el taxi severamente dañado, la escena era trágica, los curiosos que presenciaron el accidente y los paramédicos que llegaron pronto, se sorprendieron al ver que salí completamente ileso, solo con unos pequeños rasguños, Dios tenía un plan para mi vida.
Después del accidente pasé tres años trabajando en una concesionaria de autos, cada día me iba mejor y fui ganando ascensos hasta llegar a ocupar el puesto de gerente de mercadotecnia. Todo iba de maravilla hasta que se me presentó un problema con la observancia del sábado. Yo no era miembro bautizado en la Iglesia Adventista, pero había recibido las enseñanzas bíblicas desde mi niñez. Decidí hablar con el gerente general pero me negaron la petición, entonces presenté mi renuncia voluntaria e irrevocable.
Al ver mi determinación, los dirigentes me ofrecieron un puesto mayor que implicaba mejores ganancias como gerente de ventas. Acepté la propuesta con la condición de que me dieran los sábados libres, pues ya había decidido entregar mi vida a Dios y bautizarme en la Iglesia Adventista. Ante mi propuesta la compañía decidió prescindir de mis servicios y liquidarme. Inmediatamente busqué la iglesia, hice todos los planes para entregar mi vida a Dios y bautizarme. Cumplí ese sueño el 8 de febrero de 2015.
Aunque actualmente no tengo un trabajo estable creo que el que salvó mi vida en el Calvario y me salvó en aquel trágico accidente, tiene un plan para mi vida.
Hoy quiero invitarte a confiar en Dios, a que habites al abrigo del Altísimo y mores bajo la sombra del Omnipotente.

Roberto Chacón Muñoz, México

DEVOCIÓN MATUTINA PARA JÓVENES 2018
365 VIVENCIAS DE JÓVENES COMO TÚ
Lecturas devocionales para Jóvenes 2018

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