Lunes 14 de mayo 2018 | Devoción Matutina para Damas | A salvo en sus brazos

“Con sus propias monos te levantarán paro que no tropieces con piedra alguna” (Sal. 91:12).

Quisiera compartir dos incidentes que me ocurrieron. En ambos fui salvada milagrosamente. Uno sucedió cuando era una niña, y el otro luego de casarme.
Cuando tenía siete años, hubo una gran hambruna en mi pueblo, ya que no había llovido por tres años consecutivos. Todo estaba seco. Un día, fui con mi papá a un pozo cercano para lavar ropa. Era un pozo profundo, que tenía un poquito de agua en un costado; el otro costado estaba seco. Se podía bajar por unos escalones muy empinados. Mi papá estaba lavando la ropa en el fondo del pozo. Yo estaba parada en los últimos escalones, a unos 25 metros de altura, tomando la ropa que mi papá me arrojaba para tenderla a secar. De pronto me resbalé y, gritando, caí dentro del pozo. Instantáneamente, mi papá estiró sus brazos y me atrapó antes de que yo tocara el agua. Cuando abrí los ojos, estaba a salvo en sus brazos. Todo esto ocurrió en una fracción de segundo. Si hubiera caído del otro lado, donde no había agua, con seguridad habría muerto al instante.
El siguiente incidente nos sucedió a mi esposo y a mí. Él estaba manejando una bicicleta y yo iba sentada detrás de él. Había un badén en la calzada, pero él no lo vio y le pasamos por encima, con lo que yo me caí de la bicicleta sobre mi hombro. En ese momento, mi vestido se trabó en un motocarro que venía detrás y me arrastró unos veinte metros. Por la maravillosa gracia de Dios, no solo no tuve grandes heridas, sino que Dios se aseguró de que ningún vehículo me atropellara.
En el versículo de hoy, Dios dice que los ángeles te levantarán con sus manos, para que ni siquiera te lastimen un pie con una piedra. Pero la Biblia tiene más promesas para nosotras. Proverbios 1:33 dice: “Pero el que me obedezca vivirá tranquilo, sosegado y sin temor del mal”. Descubrí que esto es cierto. Hace mucho tiempo, Dios dijo a Israel: “Date cuenta, Israel, que yo envío mi ángel delante de ti, para que te proteja en el camino y te lleve al lugar que te he preparado” (Éxo. 23:20). Él todavía cumple esta promesa.
Alabemos y agradezcamos a nuestro poderoso Dios por las veces que sabemos, y las que no sabemos, que nos mantuvo a salvo en sus brazos.

JOTHI GNANAPRAKASAM
escribe desde la India, donde es directora del Ministerio de la Mujer en su Unión.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA DAMAS 2018
BENDECIDA
Ardis Dick Stenbakken
Lecturas Devocionales para Mujeres 2018

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