Lunes 13 de noviembre 2017 | Devoción Matutina para Adolescentes | En aguas turbias

“El Señor me ha dicho: ‘Mi amor es todo lo que necesitas; pues mi poder se muestra plenamente en la debilidad’.
(…] Y me alegro también de las debilidades, los insultos, las necesidades, las persecuciones y las dificultades que sufro por Cristo, porque cuando más débil me siento es cuando más fuerte soy” (2 Corintios 12:9,10).

Cuando estás buceando entre los restos de un naufragio, lo peor que puedes hacer es perderte porque, una vez que te quedas sin aire, te morirás allí encerrado. Este pensamiento se me cruzó la cabeza cuando me encontraba buceando en las Islas Marshall, en un barco hundido llamado Prinz Eugen. Nuestro guía, en quien yo no confiaba, acababa de llevarnos al interior del barco y estábamos en uno de los dormitorios. Los muebles estaban pegados al techo porque el barco había naufragado boca abajo. De lo que no nos dimos cuenta es de que todo a nuestro alrededor estaba cubierto con una fina capa de cieno. Nuestra presencia agitó el cieno y todo se volvió oscuro como la noche. Cuanto más nos movíamos, más oscura se volvía el agua. No podía siquiera ver mi mano delante de la cara. Estaba muerta de miedo. No solo no sabía cómo salir de allí, sino que tampoco podía encontrar a nuestro guía. A tientas intenté encontrar la puerta, pero me golpeé contra las paredes, el escritorio y una silla. Cuando creí que no saldría viva de allí, sentí una mano agarrándome por la muñeca y tirando de mí hacía afuera. No podía ver a nadie, pero sabía que me estaban salvando la vida. Va en la superficie vi que era el guía. Parece que era más capaz de lo que yo había pensado.
A veces nuestras vidas también se ponen un poco turbias y la oscuridad de la noche nos abruma. Durante esos momentos, nos preguntamos dónde está Dios, si nos habrá abandonado a tanta agitación. Sin embargo, Pablo nos dice que es precisamente en esos momentos cuando el poder de Dios se manifiesta. En 2 Corintios, Pablo se está defendiendo a sí mismo de las graves acusaciones que está recibiendo y, entonces, dice algo que no comenta en ninguna otras de sus cartas: expresa que tiene “una especie de espina clavada en el cuerpo” (12:7). En tres ocasiones, le pidió a Dios que le quitara esa espina, pero Dios simplemente le aseguró que su grada estaría con él y su poder lo fortalecería en su debilidad. Cuando lo estamos pasando mal y nos sentimos perdidos, Dios tiene la oportunidad de mostrar su poder. Fue en los momentos más duros de mi vida que he sentido más de cerca a Dios. Si estás pasando alguna prueba, confía en que saldrás de ella fortalecido.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADOLESCENTES 2017
FUSIÓN
Melissa y Greg Howell
Un punto de encuentro entre tú y Dios
Lecturas Devocionales para Adolescentes 2017

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