Lunes 11 de junio 2018 | Devoción Matutina para Adultos | Llevemos a nuestros hijos a Cristo

«Aquí estoy, con los hijos que Dios me dio». Hebreos 2: 13, DHH

Según escribe Elena G. de White, los hijos reconocerán los esfuerzos de los padres fieles en la Tierra Nueva: «Cuando empiece el juicio y los libros sean abiertos, cuando sea pronunciado el “Bien hecho” del gran juez, y colocada en la frente del vencedor la corona de gloria inmortal, muchos levantarán sus coronas a la vista del universo reunido y, señalando a sus madres, dirán: “Ella hizo de mí todo lo que soy mediante la gracia de Dios. Su instrucción, sus oraciones, han sido bendecidas para mi salvación eterna”» (Elena G. de White, Mensajes para los jóvenes, p. 233). Por ello es tan importante dedicar tiempo a enseñar a nuestros hijos los caminos de Dios y no pasar por alto nuestro deber.
Un padre salió a pasear al campo con su hijo de cinco años. Como hacía calor, se sentó a la sombra de un árbol mientras el niño cortaba flores silvestres y se las traía. Después de un rato, el papá se acostó y enseguida se quedó dormido, y el niño se fue alejando poco a poco del lugar sin que su padre se percatara de ello. Cuando se despertó, no vio al niño. Empezó a buscarlo y, al ver que no aparecía, comenzó a desesperarse. Un poco más adelante, descubrió un barranco y, tristemente encontró allí abajo a su pequeño sin vida. Bajó corriendo y lo tomó en sus brazos, y corrió gritando: «¡Soy un asesino, soy un asesino!». Lamentablemente, un gran descuido por nuestra parte como padres puede poner en grave peligro la vida de nuestros hijos.
Los hijos son un don de Dios, un regalo que el Señor da a los padres para que cuiden de ellos, los amen y los edifiquen como columnas labradas de un palacio. Es una hermosa realidad que seguir los consejos de Dios trae grandes bendiciones a nuestros hijos, por eso debemos guiarlos por el camino correcto; debemos presentarlos todos los días ante Dios.
Sin embargo, Satanás también está interesado en nuestros hijos, y pretende desviarlos de la senda correcta, por lo que debemos velar, orar y obrar para protegerlos. Pidamos al Señor que nos dé poder para ayudar a nuestros hijos en este día.

Devoción matutina para adultos 2018
Fuentes de vida
David Javier Pérez
Lecturas devocionales para Adultos 2018

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