Lección 7 | Sábado 11 de noviembre 2017 | La gracia: el mayor regalo de Dios | Escuela Sabática Joven

“Así el pecado no tendrá dominio sobre ustedes, porque ya no están bajo la ley, sino bajo la gracia” (Rom. 6:14).

SÁBADO 11 NOVIEMBRE
LA GRACIA: EL MAYOR REGALO DE DIOS
Introducción | Rom. 5:20; Efe. 2:8
Recuerdo cuando mi padre me dijo que mi abuelo a menudo esperaba hasta el último minuto para apagar el televisor antes del comienzo del sábado. Cuando lo hada, era con algo así como un suspiro de decepción por no poder continuar mirando la programación porque, en lugar de eso, tenía que pasar el sábado como si fuera algo obligatorio. Cuando papá me contó eso, me hizo pensar que a veces solo seguimos lo que Dios dice porque sentimos que tenemos que hacerlo. También me recordó a los fariseos de la Biblia, y cómo ellos estaban obsesionados con parecer perfectos a los ojos de los demás en lugar de hacer lo correcto como muestra de fidelidad a Dios. Esto los abrumó al punto de que incluso acusaron a Jesús de no guardar el sábado solo porque él ayudó a alguien. ¡No entendieron lo más importante!
Muchas personas se alejan de Dios a causa de todos los lineamientos estrictos que sienten que deben seguir, en lugar de aceptar la invitación a vivir por gracia. Con demasiada facilidad nos acostumbramos tanto a seguir la lista de cosas que tenemos que hacer cada dia que nos olvidamos de la verdadera razón por la cual las hacemos. Cualquiera puede seguir una directiva y decir que es salvo porque siguió las reglas. Cualquiera puede pecar y pedir perdón tantas veces como quiera. Pero la razón por la cual pedimos perdón es para obtener una amistad más cercana con Dios, no porque “tenemos” que hacerlo para hacer lo correcto, sino porque la gracia de Dios nos atrae a él.
Cuando pedimos perdón porque “tenemos que hacerlo”, no tardaremos mucho en volver a encontrarnos fuera del camino y en olvidar nuestras promesas. Pablo habla acerca de la “santificación”: un proceso en el cual vencemos el pecado para reflejar el carácter de Cristo. Tenemos que estar más dispuestos a adorar a Dios; debiéramos asistir a la iglesia porque queremos, no porque tenemos que hacerlo. Debiéramos cumplir los Diez Mandamientos, no porque tenemos que hacerlo, sino porque queremos hacerlo. No debiéramos vivir como los fariseos, que cumplían los mandamientos para mostrarse como superiores a todos los demás; vivamos más como Jesús, que obró por gracia.
Al analizar lo que Pablo tenía para decir sobre la gracia de Dios y su vitalidad para nuestra salvación, recordemos que sin la gracia de Dios nos sería imposible cumplir los requisitos de la ley, por nuestros propios méritos. Todo comienza con la gracia.
Chloe Akon, Newborough, Victoria, Australia

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