Lección 7 | Miércoles 9 de agosto 2017 | La Ley como nuestro Tutor | Escuela Sabática

Miércoles 9 de agosto
LA LEY COMO NUESTRO TUTOR
En Gálatas 3:23, Pablo describe la Ley como una fuerza guardiana y protectora. ¿A qué compara la Ley en el versículo 24, y qué significa eso?
La palabra traducida como “ayo” (RVR60) proviene de la palabra griega paidagogos. Algunas versiones la traducen como “tutor” (RVC), o “guía” (NVI), pero no hay una palabra única que pueda transmitir completamente su significado. El paidagogos era un esclavo, en la sociedad romana, que era puesto en una posición de autoridad sobre los hijos de su amo, desde el momento en que cumplían seis o siete años y hasta que llegaban a la madurez. Además de proveer para las necesidades físicas de ellos, como prepararles el baño, proporcionarles comida y ropa, y protegerlos de cualquier peligro, el paidagogos también era responsable de garantizar que los hijos de su amo fueran a la escuela e hicieran sus tareas escolares. Además, se esperaba que no solamente enseñara y practicara valores morales; también debía asegurarse de que los niños aprendieran y practicaran esos valores por sí mismos.
Aunque algunos pedagogos ciertamente debieron haber sido amables y queridos por quienes estaban a su cargo, la descripción dominante que aparece de ellos en la literatura antigua es que eran disciplinarios estrictos. Se aseguraban la obediencia, no solamente por medio de amenazas y reprensiones, sino también mediante castigos y palizas.
La descripción de Pablo de la Ley como un pedagogo clarifica aún más su comprensión del papel de la Ley. La Ley fue añadida para señalar el pecado y proveer instrucción. La misma naturaleza de esta tarea significa que la Ley también tiene un aspecto negativo, y eso es porque nos reprende y condena como pecadores. Sin embargo, Dios utiliza aun este aspecto “negativo” para nuestro beneficio, porque la condenación de la Ley produce en nosotros lo que nos lleva a Cristo. Por ende, la Ley y el evangelio no son contradictorios. Dios los diseñó para que obraran juntos para nuestra salvación.
“ ‘La ley ha sido nuestro ayo, para llevarnos a Cristo, a fin de que fuésemos justificados por la fe’ (Gál. 3:24). El Espíritu Santo está hablando especialmente de la Ley moral en este texto, mediante el apóstol. La Ley nos revela el pecado y nos hace sentir nuestra necesidad de Cristo, y de acudir a él en procura de perdón y paz mediante el arrepentimiento ante Dios y la fe en nuestro Señor Jesucristo” (MS 1:275).
¿Cuándo fue la última vez que comparaste tus acciones, palabras y pensamientos con la Ley? Hazlo ahora, comparándolos no solamente con la letra de la Ley sino también con su espíritu (Mat. 5:28; Rom. 7:6). ¿Cuán bien te ves? ¿Qué te dice tu respuesta sobre lo que Pablo está señalando en esta epístola?
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