Lección 7 | Jueves 10 de noviembre 2016 | La segunda muerte | Escuela Sabática


Jueves 10 de noviembre
LA SEGUNDA MUERTE
La manifestación más plena del juicio retributivo ocurrirá al fin del tiempo, con la destrucción de los impíos. En la Biblia, se la llama “la muerte segunda” (Apoc. 20:14). Esta no debe confundirse con la muerte común de todos los descendientes de Adán, pues es la muerte que el Segundo Adán, Jesucristo, les evitará a los justos al fin del tiempo (1 Cor. 15:26). Pero, la segunda muerte es el castigo directo de Dios sobre los pecadores no arrepentidos.
Lee 2 Pedro 3:5 al 7. ¿Qué nos dice Pedro acerca de la suerte de los perdidos?
“Dios hace descender fuego del cielo. La Tierra está quebrantada. Salen a relucir las armas escondidas en sus profundidades. Llamas devoradoras se escapan por todas partes de grietas amenazantes. Hasta las rocas están ardiendo. Ha llegado el día que arderá como horno. Los elementos se disuelven con calor abrasador, la Tierra también, y las obras que hay en ella están abrasadas (Mal. 4:1; 2 Ped. 3:10). La superficie de la Tierra parece una masa fundida, un inmenso lago de fuego ardiente. Es la hora del juicio y la perdición de los hombres impíos, ‘es día de venganza de Jehová, año de retribuciones en el pleito de Sión’ (Isa. 34:8)” (CS 652).
Aunque el pecado puede traer su propia retribución, hay ocasiones en que Dios castiga directamente a los pecadores, como alegaron los amigos de Job. Es cierto que todo sufrimiento en este mundo ha surgido por el pecado. Pero, no es cierto que todo sufrimiento sea un castigo de Dios por el pecado. Ese no era el caso de Job, ni lo es en la mayoría de otros casos. El hecho es que participamos en el Gran Conflicto, y hay un enemigo que quiere hacernos daño. Las buenas nuevas son que sabemos que Dios está a favor de nosotros. Cualesquiera que sean las razones de las pruebas que afrontamos, o los resultados de esas pruebas, tenemos la certeza del amor de Dios –un amor tan grande que Jesús fue a la Cruz por nosotros– y su promesa de terminar con todo sufrimiento.
¿De qué forma podemos estar seguros de que el sufrimiento de alguien es un castigo directo de Dios? Si no estamos seguros de ello, ¿cuál es la mejor manera de acercarnos a esa persona que sufre (o aun a nuestro propio sufrimiento)?
Escuela Sabática | Lección 7 | Para el 12 de noviembre de 2016 | Castigo retributivo | El libro de Job | Cuarto trimestre 2016 | Guía de Estudio de la Biblia – Maestros – Alumnos | Iglesia Adventista del Séptimo Día

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