Lección 6 | Miércoles 2 de agosto 2017 | La duración de la Ley de Dios | Escuela Sabática

Miércoles 2 de agosto
LA DURACIÓN DE LA LEY DE DIOS
La declaración de Pablo de que la Ley fue añadida en el monte Sinaí ¿significa que esta no existía con anterioridad? Si la respuesta es no, ¿cuál era la diferencia antes y después del monte Sinaí? Lee Génesis 9:5 y 6; 18:19; 26:5; 39:7 al 10; y Éxodo 16:22 al 26.
Dios no necesitaba revelarle su Ley a Abraham con truenos, relámpagos ni con una pena de muerte (Éxo. 19:10-23). ¿Por qué, entonces, Dios les dio la Ley a los israelitas de esta manera? Fue porque, durante su esclavitud en Egipto, los israelitas habían perdido de vista la grandeza de Dios y sus elevados principios morales. Como resultado, debían tomar conciencia de la gravedad de su propia pecaminosidad y de la santidad de la Ley de Dios. La revelación en el Sinaí, sin duda, hizo exactamente eso.
¿Qué quiere decir Pablo cuando menciona que la Ley fue añadida “hasta que viniese la simiente a quien fue hecha la promesa”? Gálatas 3:16-19.
Muchos han pensado que este texto denota que la Ley dada en el monte Sinaí era temporal; que entró en vigencia 430 años después de Abraham y luego quedó sin efecto cuando vino Cristo. Sin embargo, esta interpretación está reñida con lo que dice Pablo acerca de la Ley en Romanos, como así también en otros pasajes de la Biblia, tales como Mateo 5:17 al 19.
El error que a menudo cometen los lectores con este pasaje es suponer que la palabra hasta siempre implica una duración limitada de tiempo. No es este el caso. Al describir a la persona que teme al Señor, Salmo 112:8 dice: “Asegurado está su corazón; no temerá, hasta que vea en sus enemigos su deseo”. ¿Significa esto que cuando triunfe se volverá temeroso? En Apocalipsis 2:25, Jesús dice: “Pero lo que tenéis, retenedlo hasta que yo venga”. ¿Quiere decir Jesús que una vez que él venga ya no necesitamos mantenernos fieles?
El papel de la Ley no terminó con la venida de Cristo. Continuará señalando el pecado, mientras exista la Ley. Lo que Pablo está queriendo decir es que la venida de Cristo marca un punto decisivo en la historia humana. Cristo puede hacer lo que la Ley nunca pudo hacer: proveer un remedio verdadero para el pecado; es decir, justificar a los pecadores y, mediante su Espíritu, cumplir su Ley en ellos (Rom. 8:3, 4).
¿Alguna vez has pensado para tus adentros: Si tan solo el Señor hiciera esto o aquello por mí, o lo de más allá, entonces nunca más dudaría de él ni lo cuestionaría? Sin embargo, piensa en lo que sucedió en el Sinaí, en la manifestación tan poderosa del poder de Dios que vieron los israelitas y, aun así, ¿qué hicieron? ¿Qué debería decirte esto en cuanto a qué es la verdadera fe y cómo podemos conservarla? (Ver Col. 2:6.)
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