Lección 4 | Martes 24 de octubre 2017 | Por su gracia | Escuela Sabática

Martes 24 de octubre
POR SU GRACIA
Lee Romanos 3:24, teniendo en cuenta lo que hemos estudiado hasta aquí sobre la Ley y lo que la Ley no puede hacer. ¿Qué está queriendo enseñar Pablo? ¿Qué implica que la redención sea en Jesús?
¿Qué es esta idea de “ser justificados” que encontramos en el versículo? La palabra griega dikaioo, traducida como “justificar”, puede significar “hacer justo”, “declarar justo” o “considerar justo”. La palabra se forma sobre la misma raíz que dikaiosune, “justicia”, y que el término dikaioma, “requerimiento justo”. Por lo tanto, existe una estrecha conexión entre “justificación” y “justicia”, una conexión que no siempre aparece en las traducciones. Somos justificados cuando somos “declarados justos” por Dios.
Antes de esta justificación, una persona es injusta y, por lo tanto, inaceptable para Dios; después de la justificación, la persona es considerada justa y, por lo tanto, aceptable para él.
Y esto sucede solamente por medio de la gracia de Dios. “Gracia” significa “favor”. Cuando un pecador acude a Dios en busca de salvación, es un acto de gracia considerar o declarar que esa persona es justa. Es un favor inmerecido, y el creyente es justificado sin ningún mérito propio, sin ninguna pretensión de ofrecerle a Dios, por cuenta propia, más que su absoluta impotencia. La persona es justificada mediante la redención que es en Cristo Jesús, la redención que Jesús ofrece como Sustituto y Garante del pecador.
La justificación se presenta en Romanos como un acto puntual; es decir, se da en un momento determinado en el tiempo. En un momento el pecador está afuera, es injusto e inaceptable; al instante siguiente, después de la justificación, la persona está adentro, es aceptada y justa.
La persona que está en Cristo ve la justificación como un acto pasado, que ocurrió cuando se entregó totalmente a Cristo. “Justificados” (Rom. 5:1) es, literalmente, “al haber sido justificados”.
Por supuesto, si el pecador justificado se apartase y luego regresara a Cristo, la justificación volvería a tener lugar. Además, si se toma en cuenta que la reconversión es una experiencia diaria, en cierto sentido, la justificación podría considerarse una experiencia repetitiva.
Con la buena noticia de que la salvación es tan benigna, ¿qué impide que la gente la acepte? En tu propia vida, ¿qué cosas hacen que te abstengas de todo lo que el Señor te promete y te ofrece?

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