Lección 4 | Domingo 16 de abril 2017 | Iglesia y Estado | Escuela Sabática
Domingo 16 de abril
IGLESIA Y ESTADO
Aunque fue escrita hace mucho tiempo, la Biblia toca temas muy relevantes hoy, tales como las relaciones entre los cristianos y su Gobierno.
En algunos casos, es bastante obvio. Apocalipsis 13 habla acerca de un tiempo en el que obedecer a los poderes políticos significará desobedecer a Dios. En tal caso, nuestra decisión es clara. (Ver el estudio del jueves.)
Lee 1 Pedro 2:13 al 17. ¿Qué nos está indicando aquí la Palabra acerca de cómo deberíamos relacionarnos con el Gobierno?
La maldad del Imperio Romano era bien conocida para aquellos que vivían dentro de sus fronteras. Había crecido bajo la voluntad un tanto caprichosa de hombres ambiciosos que utilizaban la fuerza militar despiadada. Confrontaba toda resistencia con violencia. La tortura sistemática y la muerte por crucifixión eran solamente dos de los horrores que infligía sobre aquellos a quienes castigaba. El Gobierno romano era un antro de corrupción y nepotismo. La elite gobernante ejercía poder con total arrogancia y crueldad. A pesar de todo esto, Pedro insta a sus lectores a aceptar la autoridad de toda institución humana en el Imperio, desde el emperador hasta el gobernador (1 Ped. 2:13, 14).
Pedro argumenta que los emperadores y los gobernadores castigan a aquellos que actúan mal, y alaban a los que hacen el bien (1 Ped. 2:14). Al hacerlo, juegan un papel importante en modelar a la sociedad.
De hecho, a pesar de todos sus males, el Imperio Romano proveyó estabilidad. Trajo libertad de la guerra. Distribuía justicia severa, pero, aun así, una justicia basada en la regulación de la ley. Construyó caminos y estableció un sistema monetario para suplir sus necesidades militares. Al hacerlo, Roma creó un ambiente en el que la población pudo crecer y, en muchos casos, prosperar. Bajo esta luz, los comentarios de Pedro acerca del Gobierno tienen mucho sentido. Ningún Gobierno es perfecto, y ciertamente no lo era aquel bajo el que se encontraban Pedro y la iglesia a la que escribió. Así que, lo que podemos aprender de él es que los cristianos deben esforzarse por ser buenos ciudadanos, obedeciendo las leyes del país lo mejor que puedan, aun si el Gobierno bajo el que viven está lejos de ser perfecto.
¿Por qué es importante que los cristianos sean los mejores ciudadanos que puedan, incluso en situaciones políticas difíciles? ¿Qué puedes hacer para mejorar tu sociedad, aunque sea un poco?
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