Lección 2 | Domingo 8 de octubre 2017 | ¿La Ley de los judíos? | Escuela Sabática Joven

DOMINGO 8 DE OCTUBRE
¿LA LEY DE LOS JUDÍOS?
Evidencia | Hechos 15:8-10
Algunos cristianos en la actualidad se preguntan cuánto de la ley judía deberíamos seguir hoy. No están solos. Nuestros padres cristianos también se hicieron esta pregunta, aun cuando se seguían considerando judíos. En el libro de Hechos, vemos a los miembros más nuevos de la fe cristiana abordando esta pregunta. La respuesta proviene de la boca de Pedro, quien dice: “Dios, que conoce el corazón humano, mostró que los aceptaba dándoles el Espíritu Santo, lo mismo que a nosotros. Sin hacer distinción alguna entre nosotros y ellos, purificó sus corazones por la fe. Entonces, ¿por qué tratan ahora de provocar a Dios poniendo sobre el cuello de esos discípulos un yugo que ni nosotros ni nuestros antepasados hemos podido soportar?” (Hechos 15:8-10). Este “yugo” era la ley de los judíos que habían observado.
Pedro dice que el yugo de la ley judía era algo que “ni [ellos] ni [sus] antepasados [habían] podido soportar” (versículo 10). Esta debiera ser una lección para los cristianos hoy. Incluso los fundadores de nuestra iglesia, incluso quienes pasaron la mayor cantidad de tiempo con Jesucristo en la carne, incluso ellos admitieron personalmente que no podían soportar el yugo que la ley judía representaba. Si la ley era demasiado que ellos, con seguridad será igual para nosotros.
Jesús vino a salvar a todas las personas. La gracia, la misericordia y el amor eterno de Jesús eran para todas las personas, sin distinción de raza, color de piel, costumbres sociales, y demás. Los judíos sentían desde hacía mucho tiempo que eran los únicos dignos de recibir los beneficios del amor y las bendiciones de Dios. Creían que otras personas, como los gentiles, y ciertamente los odiados samaritanos, estaban afuera a los ojos de Dios, y los judíos debían tratarlos acorde a eso. Muchos pensaron que la única manera de que un gentil pudiese ser aceptado por los judíos era si adoptaba todas las costumbres y prácticas judías; pero no era así. Cristo vino para salvar tanto a gentiles como a judíos. Esto es así simplemente porque todos somos hijos de Dios. Él nos ama a todos infinitamente, y ese amor trasciende las distintas costumbres y leyes de los judíos, a las que estos se aferraban tan desesperadamente.
Aunque a nosotros pueda parecemos sencillo aceptar que Dios vino a salvar a todas las personas, judías o gentiles (después de todo, Pablo trabajó casi enteramente por la salvación de los gentiles), a los judíos de la época les era muy difícil aceptar esto. Quizás como adventistas modernos nos es difícil aceptar a otros que no adoptan totalmente las costumbres adventistas tradicionales. En tales casos, debemos recordar que Dios salva plenamente y por completo.
Para pensar y debatir
¿Será que los adventistas a veces pensamos en otras religiones, otras denominaciones y otros estilos de vida de la misma manera en que los judíos consideraban a los gentiles en los días de Jesús?
¿Dónde se debería trazar la línea entre aceptar a otros en la iglesia y aceptar las costumbres con las que no estamos de acuerdo?
¿De qué forma podemos mostrar desaprobación a alguien en la iglesia, a causa de su estilo de vida y prácticas, pero aun así demostrarle el amor de Dios como cristianos?
Andre Doneskey, Keene, Texas, EE. UU.

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