Lección 13 | Lunes 25 de diciembre 2017 | Ante el tribunal | Escuela Sabática

Lunes 25 de diciembre
ANTE EL TRIBUNAL
Lee Romanos 14:10. ¿Qué razón nos da Pablo para que seamos cuidadosos en la manera de juzgar a los demás?
A veces tendemos a juzgar con dureza a los demás, y a menudo por lo mismo que hacemos nosotros. Sin embargo, con frecuencia lo que hacemos no parece tan malo para nosotros como cuando otros hacen lo mismo. Nuestra hipocresía podrá engañarnos, pero no a Dios, quien nos advirtió: “No juzguéis, para que no seáis juzgados. Porque con el juicio con que juzgáis, seréis juzgados, y con la medida con que medís, os será medido. ¿Y por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo? ¿O cómo dirás a tu hermano: Déjame sacar la paja de tu ojo, y he aquí la viga en el ojo tuyo?” (Mat. 7:1-4).
¿Cuál es la trascendencia de la declaración del Antiguo Testamento que Pablo presenta aquí? Rom. 14:11.
La cita de Isaías 45:23 apoya la idea de que todos deben comparecer ante el juicio. “Toda rodilla” y “toda lengua” individualizan la convocatoria. La implicación es que cada uno tendrá que responder por su propia vida y sus acciones (Rom. 14:12). En este sentido importante, no somos guarda de nuestro hermano.
Teniendo en cuenta el contexto, ¿cómo entiendes lo que Pablo dice en Romanos 14:14?
El tema sigue siendo los alimentos sacrificados a los ídolos. Evidentemente, el problema no es la distinción entre los alimentos considerados limpios e inmundos. Pablo está diciendo que no hay nada de malo en consumir alimentos que podrían haberse ofrecido a los ídolos. De todos modos, ¿qué es un ídolo? No es nada (ver 1 Cor. 8:4), así que ¿a quién le importa si algún pagano le ofreció la comida a una estatua de rana o de toro?
No se debería obligar a una persona a violar su conciencia, incluso cuando su conciencia sea demasiado susceptible. Los hermanos “fuertes” aparentemente no entendían este hecho. Despreciaban la escrupulosidad de los hermanos “débiles” y les ponían obstáculos en el camino.
En tu celo por el Señor, ¿podrías correr peligro de caer en lo que Pablo advierte aquí? ¿Por qué debemos ser cuidadosos y no pretender ser la conciencia de los demás, por más buenas que sean nuestras intenciones?

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