Lección 11 | Sábado 9 de septiembre 2017 | Tu elección | Escuela Sabática Joven

“Así que les digo: Vivan por el Espíritu, y no seguirán los deseos de la naturaleza pecaminosa” (Gál. 5:16).

SÁBADO 9 SEPTIEMBRE
TU ELECCIÓN
Introducción | Gál. 5:16
Luz u oscuridad, lo correcto o lo incorrecto, el bien o el mal, ser desinteresado o egoísta; Espíritu o carne. ¿Qué tienen en común? Todas son palabras que describen las fuerzas que están luchando dentro de nuestro corazón y mente día tras día. Como seres humanos, por nosotros mismos tendemos a tomar decisiones que nos otorgan una gratificación instantánea. Podemos culpar al mundo en que vivimos y a cómo nuestra cultura y economía están construidas sobre la base de la gratificación instantánea: los medicamentos eliminan los síntomas, pero no tratan la causa subyacente, o podemos encontrar cualquier cosa que se nos ocurra haciendo clic con el mouse. Lo cierto es que la causa es irrelevante. Lo que es relevante es la necesidad en nuestro corazón. Hay un espacio vacío, una necesidad que se puede llenar con solo una cosa: amor incondicional, perfecto, puro y simple. Pero encontrar un amor incondicional y perfecto no es nada puro ni simple.
El amor incondicional y perfecto requiere trabajo duro, paciencia, constante toma de decisiones, y muchos otras cosas más. Cuando la humanidad cayó, siguió a la fuerza que fuese más fuerte, más convincente o más ruidosa. Lo más apasionado ganaba la oportunidad de intentar llenar ese vacío.
Cuando Jesús murió por nosotros en la cruz, cambió la manera en que se gana una batalla. Ya no se la gana por la fuerza. Él nos da la libertad para escoger personalmente entre ser libres o ser esclavos de los deseos de nuestra carne. Ambos llenarán el vacío por un tiempo; solo uno lo llenará para siempre.
Si hacemos lo que dice Gálatas 5:16, “vivan por el Espíritu, y no seguirán los deseos de la naturaleza pecaminosa”, esa decisión se vuelve más fácil. Entregaremos nuestra voluntad a aquel que nos ama con amor incondicional y perfecto, el mismo Jesús que murió para darnos la posibilidad de elegir. Cada una de estas fuerzas (luz/oscuridad, correcto/incorrecto, bien/ mal, desinterés/egoísmo, Espíritu/carne) está tratando de llenar ese vacío, un vacío que solo Jesús puede llenar. Así que, tú decides a quién elegirás.
Sydney Linton, Lancaster, Massachusetts, EE.UU.

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