Lección 11 | ¿El sello de Dios o la marca de la bestia? | Escuela Sabática Jóvenes

Lección 11 | ¿El sello de Dios o la marca de la bestia? | Escuela Sabática Jóvenes

Lección 11 | Domingo 10 de junio 2018 | En guardia | Escuela Sabática Jóvenes

DOMINGO 10 DE JUNIO

EN GUARDIA

Logos – Ezequiel 20:12, 20

LA SEÑAL DEL PACTO (GÉNESIS 17:9-11; ISAÍAS 58:13)

El mayor de entre dos pueblos, familias o naciones siempre ha sido quien establece las reglas de la relación. En la historia, las reglas establecidas generalmente han sido opresivas para con el más débil, así como cuando Babilonia venció a Israel. Nabucodonosor estableció las reglas, incluso sobre quién podía vivir y dónde La gente esperaba reglas.

Sin embargo, las reglas de Dios no tienen el propósito de ejercer control: son para beneficio de las personas. Cuando Abram llegó a ser Abraham y recibió la promesa de que sería el padre de muchas naciones, Dios hizo de la circuncisión la señal de la aceptación de Abraham y de Israel. Cientos de años después, Moisés recibió los Diez Mandamientos incluyendo el cuarto, el sábado, como una medida para que la gente supiera cómo permanecer cerca de Dios. Recibieron especialmente el recordatorio de que el sábado era especial para Dios, y que debía serlo también para ellos. En Ezequiel, Dios recordó a su pueblo que tanto él como ellos sabrían si estaban cerca de él o no al verificar la observancia del sábado. Isaías lo puso en la luz correcta, al mencionar que es algo que debe ser hecho de corazón, en lugar de ser una obligación. La pregunta siempre ha sido: ¿A quién adoras?

LA CONEXÍÓN CON LA CREACIÓN (APOCALÍPSÍS 14:7, 9; GÉNESIS 1)

El tercer ángel da su fuerte advertencia en cuanto a la adoración: “Si alguien adora a la bestia y a su imagen, y se deja poner en la frente o en la mano la marca de la bestia […] (Apocalipsis 14:9). En el versículo 7, el primer ángel lo había pronunciado en términos positivos: “Adoren al que hizo el cielo, la tierra, el mar y los manantiales”. El hecho de que se presente solo dos opciones denota que cualquiera que no está adorando a Dios como Creador está adorando a la bestia. Esto también nos muestra que el principio de la adoración a Dios retrocede hasta la Creación.

Va hemos escuchado hace mucho que el desafío del primer ángel de adorar a Dios como Creador nos lleva directamente al sábado. Utiliza un lenguaje que nos recuerda el cuarto Mandamiento, que trata sobre el sábado, además de hablar específicamente de Dios como Creador. Sabemos que Jesús fue el agente activo en el proceso de la Creación [cf. Juan 1:1-3,14).

Para ilustrar la importancia del sábado a los ojos de Dios, reflexiona en lo que Elena de White llamó el “rango en la escala de los seres”.* Es una escala que muestra la importancia relativa de algo de acuerdo con la atención que le presta Dios Podemos notar esto en el orden en que fue creado todo: luz, agua, atmósfera, mares, tierra, vegetación, Sol y Luna, peces, aves, pequeños animales, grandes animales y el ser humano. El sábado fue lo ultimo que Dios creó en los siete días de la Creación; y es la única parte de la Creación que él declaró santa.

No adoramos el día sábado, sino que adoramos al Dios creador en el sábado. Este es el día en que nos llama a acercarnos a él a fin de poder renovar la relación que nuestros primeros padres quebrantaron. Esta jerarquía de la Creación pone a Jesús, el Creador, en lo más alto. El sábado está bajo ataque sistemático, ya sea para que lo tengamos en menor estima o simplemente para hacer que el honrarlo parezca un sacrificio demasiado grande.

Esta no es la única parte de la escala que está siendo atacada. Tampoco adoramos al hombre, pero su papel, cerca de lo más alto de la escala, también ha estado bajo un ataque severo. La sociedad está buscando poner el aire, la tierra, el agua, los peces, las aves y otros animales por encima del hombre, en una nueva jerarquía de importancia. Lo que esto genera es que se invierte la jerarquía, y Dios, el sábado y el hombre terminan en lo más bajo De esta forma, no hay ninguna necesidad de adorar a Dios, por su nueva posición de aparente insignificancia. El sábado deja de ser importante, si Dios mismo queda reducido a menos que la tierra. Esto es obra de la bestia. Aceptar esto significara recibir su marca.

GUARDA EL SÁBADO, PREPÁRATE PARA EL CIELO (ÉXODO 31:13, 14; ÉXODO 20:8-11)

Guardar el sábado salvaguarda a toda la Creación. También implica aprovechar los beneficios que Jesús quiere compartir con nosotros ese día. Si eres un estudiante de arquitectura que esté buscando dejar su marca en el mundo del diseño, y tienes la oportunidad de pasar 24 horas con el arquitecto más aclamado del mundo, ¿encontrarías tiempo en tu agenda para hacer eso? Cualquiera que sea tu carrera y tus objetivos, aplica esto a tu vida, para lograr una nueva perspectiva sobre lo que significa pasar tiempo con Jesús los sábados.

Queremos llegar al cielo. Para hacerlo, nuestros caracteres tienen que ser transformados a la imagen de Dios. Cada semana tenemos la oportunidad de pasar 24 horas con el único Ser en el universo que puede edificar nuestro carácter y restaurar en el la imagen de Dios. Jesús decide quién recibirá su sello; serán quienes le hayan permitido, a lo largo del tiempo, renovar su carácter y su imagen en ellos. El sábado es un momento perfecto para lograrlo.

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