Lección 1 | Lunes 26 de junio 2017 | La conversión de Saulo | Escuela Sabática
Lunes 26 de junio
LA CONVERSIÓN DE SAULO
“Él dijo: ¿Quién eres, Señor? Y le dijo: Yo soy Jesús, a quien tú persigues; dura cosa te es dar coces contra el aguijón” (Hech. 9:5).
Aunque la persecución de Pablo a la iglesia temprana comienza más bien con discreción (ya que solo sostiene los mantos de los ejecutores de Esteban), rápidamente se intensifica (ver Hech. 8:1-3; 9:1, 2, 13, 14, 21; 22:3-5). Muchas de las palabras que usa Lucas para describir a Saulo pintan el cuadro de una bestia feroz o un soldado merodeador que está obstinado en destruir a su oponente. En la traducción griega del Antiguo Testamento (Sal. 80:13), se utiliza la palabra traducida como “asolar”, en Hechos 8:3, por ejemplo, para describir el comportamiento descontrolado y destructivo de un puerco montés. La cruzada de Saulo contra los cristianos evidentemente no era un asunto de compromiso o conveniencia; era un plan deliberado y sostenido para exterminar la fe cristiana.
Lee las tres descripciones de la conversión de Saulo (Hech. 9:1-18; 22:6-21; 26:12-19). ¿Qué papel jugó la gracia de Dios en esta experiencia? En otras palabras, ¿cuánto merecía Saulo la bondad que el Señor mostró hacia él?
La conversión de Saulo, desde una perspectiva humana, debió haber parecido imposible (de ahí el escepticismo que muchos expresaron al enterarse).
Lo único que merecía Saulo era ser castigado; pero en vez de eso, Dios extendió su gracia a este judío ferviente. Sin embargo, es importante notar que la conversión de Saulo no sucedió en un vacío, ni tampoco fue forzada.
Saulo no era ateo. Era religioso, aunque muy equivocado en su comprensión de Dios. Las palabras de Jesús a Pablo, “Dura cosa te es dar coces contra el aguijón” (Hech. 26:14), indican que el Espíritu había estado convenciendo a Saulo. En el mundo antiguo, un “aguijón” era un palo puntiagudo o picana que se usaba para espolear a los bueyes cuando se resistían a arar. Saulo había resistido los espoleos de Dios por un tiempo, pero finalmente, de camino a Damasco, mediante un encuentro milagroso con el Jesús resucitado, Saulo decidió no luchar más.
Piensa en tu propia experiencia de conversión. Quizá no fue tan dramática como la de Pablo (la mayoría no lo es), pero ¿hay alguna similitud en la manera en que recibiste la gracia de Dios? ¿Por qué es importante no olvidar nunca lo que hemos recibido en Cristo?
Escuela Sabática | Lección 1 | Para el 1 de julio de 2017 | Pablo: Apóstol a los Gentiles | El Evangelio en Gálatas | Tercer trimestre 2017 | Guía de Estudio de la Biblia – Maestros – Alumnos | Iglesia Adventista del Séptimo Día

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