Jueves 8 de noviembre 2018 | Devoción Matutina  Adultos

Oración de gloria

Devoción matutina para adultos 2018 Las oraciones más poderosas de la biblia Ricardo Bentancur Lecturas devocionales para Adultos 2018

Devoción matutina para adultos 2018
Las oraciones más poderosas de la biblia
Ricardo Bentancur
Lecturas devocionales para Adultos 2018

Ahora está turbada mi alma; ¿y qué diré? ¿Padre, sálvame de esta hora? Mas para esto he llegado a esta hora. Padre, glorifica tu nombre. Entonces vino una voz del cielo: Lo he glorificado, y lo glorificaré otra vez. Juan 12:27, 28.

Jesús se sintió extrañamente conmovido por el incidente aparentemente trivial de ciertos griegos deseosos de verlo (Juan 12:20-26). Los sabios orientales en su cuna, y estos representantes de la cultura occidental en las horas previas a la Cruz, eran primicias de la adoración de los gentiles. Aquella visita en Belén y esta, en la víspera de la muerte, eran en sí mismos hechos proféticos: el evangelio se extendería más allá de Judea, hasta los confines de la Tierra, al este y al oeste.

Al pedido de los griegos, Jesús responde: “Ha llegado la hora para que el Hijo del Hombre sea glorificado” (vers. 23). Se debía cumplir la ley de que la vida superior solo puede ser alcanzada por la entrega de la inferior: “Si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto” (vers. 24). De ahí, el siguiente pensamiento: “El que ama su vida, la perderá; y el que aborrece su vida en este mundo, para vida eterna la guardará” (vers. 25). Esta ley universal, que se expresa en la naturaleza, se aplica a toda la humanidad, y se manifiesta en su forma más excelsa en la Cruz. Es la ley del discipulado cristiano: entregar la vida a Jesús. “Si alguno me sirve, sígame” (vers. 26).

Muchos filósofos han intentado cristalizar sus ideas en una fórmula breve que pudiera ser fácilmente recordable: “Sigan lo que les dicta su propia naturaleza”. Otros dicen: “Sigan el deber”. Jesús dijo: “Síganme”. Este es el secreto de la vida eterna: seguir a Jesús.

Tras esto, Jesús eleva la oración de los versículos 27 y 28. Jesús quiso entregar su vida en sacrificio. Este fue el mayor servicio que hombre alguno haya podido prestar a la humanidad. El supremo deseo de Jesús fue glorificar al Padre con su servicio y su sacrificio: ¡darle la gloria a Dios por su sacrificio! ¡Qué lección para nosotros, que somos tan propensos al lamento y a la queja!

El Cielo no permaneció en silencio, sino que respondió audiblemente: “Lo he glorificado, y lo glorificaré otra vez” (vers. 28).

El deseo último de Cristo ¡es tu salvación eterna!

Oración: Gracias, Señor, por darnos la vida eterna.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADULTOS 2018

LAS ORACIONES MÁS PODEROSAS DE LA BIBLIA

Ricardo Bentancur

Lecturas devocionales para Adultos 2018

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