Jueves 31 de mayo 2018 | Devoción Matutina para Jóvenes | ¿Dónde está tu corazón?

«Pues donde esté tu riqueza, allí también estará tu corazón». Mateo 6: 21

CUANDO TENÍA DOCE AÑOS, mis padres, mis hermanos y yo nos mudamos a otra ciudad en busca de más oportunidades de estudio y trabajo. Mis padres lograron establecer un negocio en un centro de comercio de una pequeña población. Al principio no fue fácil, como todo inicio. Apenas lograban hacerle frente a los gastos del hogar. Con el tiempo, mis padres descubrieron que algo les faltaba en su estilo de vida cristiano: «descubrieron» los principios de la mayordomía cristiana. De inmediato mis padres se hicieron socios con Dios. Decidieron ser fieles en los diezmos y las ofrendas. A partir de ese momento el negocio comenzó a prosperar, a crecer y a florecer. Y las bendiciones no se hicieron esperar.
En lo que a mí respecta, de pequeño padecí varias enfermedades crónicas respiratorias y hepáticas. Los médicos no me daban muchas esperanzas de curación; pero mi madre creía todo lo contrario, por eso oraba mucho por mí. Sabía que la confianza en Dios es lo primero, lo mejor y lo más importante. Con el tiempo, mis enfermedades desaparecieron por completo.
Mis hermanos mayores, un hermano y una hermana, terminaron la secundaria y comenzaron sus estudios universitarios. Después me llegó el turno y finalmente a mi hermano menor. Todos terminamos una carrera universitaria, gracias a las bendiciones que Dios derramó sobre nuestra familia.
Gracias al ejemplo de nuestros padres, mis hermanos y yo aprendimos los principios de la mayordomía cristiana y hoy los practicamos también.
Cuando me casé experimenté otro milagro. Mi esposa quedó embarazada pero los médicos nos alertaron sobre la posibilidad de que nuestro hijo naciera prematuro y con ciertos problemas de salud, pero gracias a Dios nuestro hijo nació de parto natural, sano y fuerte y es la alegría del hogar.
Hoy, mi esposa, nuestro hijo y yo, estamos seguros de que la mano de Dios nos acompaña. Gozamos de buena salud y tenemos todo lo necesario. Aprendimos que poner a Dios en primer lugar, es la mejor elección que podemos tomar.
Hoy te animo a colocar tus tesoros en las manos de Dios, pues donde esté tu tesoro, estará también tu corazón.

Alexis Adrián Romero Meléndrez, El Salvador

DEVOCIÓN MATUTINA PARA JÓVENES 2018
365 VIVENCIAS DE JÓVENES COMO TÚ
Lecturas devocionales para Jóvenes 2018

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