Jueves 28 de septiembre 2017 | Devoción Matutina para Damas | Haz lo mejor que puedas

“Lo único que sé es que yo era ciego y ahora veo” (Juan 9:25, NVI).
“Confía en Jehová y haz el bien […] y él te concederá las peticiones de tu corazón” (Sal. 37:3,4).

Un viernes de noche, hace más de doce años, Nial sufrió un accidente automovilístico al volver del trabajo. Además de otras heridas, fragmentos de vidrio del parabrisas se habían clavado en sus ojos. En el hospital, el médico intentó salvar la visión de Nial, pero la visión del ojo derecho se había perdido y la del izquierdo estaba muy dañada. A pesar de este obstáculo, Nial estaba decidido a seguir trabajando para el Señor. En 2008, disertó en una serie evangelizados usando palabras clave y textos que Juanita, su esposa, le había escrito en letras grandes. Aunque siempre tenía la esperanza de recuperar la visión de su ojo derecho, su visión empeoró. Nial tuvo que permitir que miembros de su familia lo guiaran cuando caminaba de un lugar a otro.
Médicos de Cuba (2010) y de Trinidad (2011) no pudieron hacer nada para ayudarlo, así que, Nial y su esposa decidieron buscar ayuda en los Estados Unidos. Luego de recaudar fondos para el viaje y los gastos médicos, viajaron a Miami, Florida. Para entonces, Juanita estaba embarazada de su tercer hijo. Para complicar las cosas, ella sabía que tendría que tenerlo por cesárea. Nial encontró un médico que determinó que podría ayudarlo a recuperar la visión, a través de una operación quirúrgica. Pero cuando Nial se enteró de que su cirugía ocular estaba planificada para el mismo día que la cesárea de Juanita, postergó su tan esperada cirugía.
Los fondos monetarios de Nial y de Juanita prácticamente se habían terminado, porque todos los exámenes oculares prequirúrgicos habían consumido todo el dinero que tenían. La pequeña iglesia a la que habían estado asistiendo en Florida comenzó a orar por ellos. Luego de mucha oración, la pareja presenció cómo Dios proveyó para sus necesidades, y se dispuso una nueva fecha para la cirugía de Nial. -No puedo garantizarles nada -les dijo el médico- Pero haré lo mejor que pueda. Nial le respondió:
-Todo lo que deseo es que usted haga lo mejor que pueda, y Dios se encargará del resto. No llegué hasta aquí para fracasar. Confío en que veré mejor de nuevo.
Las primeras palabras de Nial al terminar la cirugía fueron: “¡Puedo ver!” Se había restablecido el ochenta por ciento de la visión de su ojo derecho.
¿Por qué no decidir hacer lo mejor que puedas hoy, y confiar en que Dios se encargará del resto?
Ruby H. Enniss-Alleyne

DEVOCIÓN MATUTINA PARA DAMAS 2017
VIVIR EN SU AMOR
Carolyn Rathbun Sutton – Ardis Dick Stenbakken
Lecturas Devocionales para Mujeres 2017

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