Jueves 28 de junio 2018 | Lecturas devocionales Damas

Ángeles con forma humana

Devoción matutina para damas 2018 Bendecida Ardis Dick Stenbakken Lecturas Devocionales para Mujeres 2018

Devoción matutina para damas 2018
Bendecida
Ardis Dick Stenbakken
Lecturas Devocionales para Mujeres 2018

‘No se olviden de practicar la hospitalidad, pues gracias a ella algunos, sin saberlo, hospedaron ángeles” (Heb. 13:2).

En minuto estaba caminando hacia el auto, sintiendo más energía de lo que había experimentado en meses y anticipando llegar a casa. Al siguiente minuto, caí sobre el asfalto del estacionamiento. Golpeé el pavimento con ambas manos, ambas rodillas y la cabeza, y me estremecí por completo. Me encontré tirada cuán larga soy sobre el pavimento, mirando el guardabarros de la rueda trasera del auto. Débilmente llamé pidiendo ayuda y oré en silencio por ayuda divina. Temía haber vuelto a lastimar mi rodilla derecha, que había sido reemplazada quirúrgicamente hacía seis semanas. ¿Cómo le explicaría a mi médico que realmente estaba tratando de ser cuidadosa? A veces, los accidentes suceden; ¡con seguridad, no los planeamos!

Un gran grupo se reunió a mi alrededor, tratando de ayudar. Alguien trajo una almohada, otro llamó al 911, y una mujer muy amable dijo que se quedaría conmigo mientras la necesitara. Sostuvo mi mano y me habló suavemente, para tranquilizarme. Llegó la ambulancia y los paramédicos se hicieron cargo. Mis respuestas a todas sus preguntas demostraron que no había tenido una contusión grave, por lo que no necesitaba ser hospitalizada; pero no podía conducir. La amable mujer se ofreció a llevarme a mi casa en su auto. Ella puso mis bolsas de compras en su auto, me trasladó hasta mi casa y, luego de poner algunas cosas en el congelador y en la heladera, me hizo sentar y levantar los pies. Insistió en que no debía estar sola en casa y dijo que se quedaría conmigo hasta que mi esposo llegara. Ella llamó a su familia, quienes entendieron por qué llegaría más tarde. Conversamos un rato sobre nosotras y nuestras familias. Mi esposo se alegró mucho al escuchar su amable accionar, y le agradeció por su preocupación y amabilidad. Ella no aceptó ningún tipo de pago o recompensa.

Mientras le contaba a mi hermana sobre lo sucedido, me preguntó si había sentido que mi benefactora podría haber sido un ángel. Sí, eso había cruzado por mi mente varias veces durante y después de la experiencia. Había orado pidiendo ayuda y esta había llegado.

Nunca sabemos cuándo, sin darnos cuenta, podemos estar ante ángeles.

Dios sabe exactamente dónde encontrar ángeles humanos y, a menudo, los pone en el lugar adecuado en el momento propicio. ¿Le agradecemos por el amor y el cuidado que nos demuestra a cada instante? ¿Dónde estaríamos sin él y sus ángeles humanos?

ULLIAN MUSCRAVE

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