Jueves 28 de junio 2018 | Devoción Matutina Adolescentes

A las montañas levanto mis ojos…

Devoción matutina para adolescentes 2018 Un año en la Palabra Dwain Neilson Lecturas Devocionales para Adolescentes 2018

Devoción matutina para adolescentes 2018
Un año en la Palabra
Dwain Neilson
Lecturas Devocionales para Adolescentes 2018

Salmos 121-125

A las montañas levanto mis ojos; ¿de dónde ha de venir mi ayuda? Mi ayuda proviene del Señor, creador del cielo y de la tierra (Salmo 121:1,2).

Qué te parecería que te pagaran todos tus estudios universitarios, antes de que siquiera termines la secundaria? No, no por medio de préstamos, sino que el pago sería un regalo de alguien que simplemente creyó en ti.

¿Dices que eso es “puro cuento”? Pues sí pasó. Te contaré la historia.

Les sucedió en 1981 a 59 niños de primaria de las comunidades negra e hispana. Eugene Lang, exitoso empresario graduado de la misma primaria pública en East Harlem, Nueva York, había sido invitado a hablar a los alumnos del sexto grado que se graduaban ese año. Lang miró a esos chicos desfavorecidos y a todos sus familiares en el pequeño auditorio, y se preguntaba qué les diría.

Lang había preparado un discurso, pero cualquiera que ha hablado ante un público infantil te dirá que resulta difícil. Lang descartó sus notas y habló desde el corazón. Habló de la importancia de trabajar duro y seguir estudiando. Cuando abordó la importancia de recibir una educación, se sintió motivado por la gran necesidad que veía. El empresario miró a los niños, y dijo: “Si quieren ir a la universidad, adelante. Les prometo que, si llegan a la universidad, les daré el apoyo financiero necesario para pagar la colegiatura”. Todos permanecieron sentados en asombrado silencio, y de pronto el lugar hizo erupción. Los padres aplaudieron y se felicitaron unos a otros. Por supuesto, los graduados no estaban del todo seguros de lo que había sucedido.

¿Cuál fue el resultado? Cerca de la mitad de los alumnos de sexto grado también se graduaron de la secundaria, y dos tercios de ellos fueron a la universidad. Una tasa de éxito nada mala, considerando que el 75 % de los estudiantes de East Harlem durante la década de 1980 abandonó la escuela, y prácticamente ninguno fue a la universidad. ¿Qué cambió a los alumnos de sexto grado en aquella escuela? En una palabra: ¡ESPERANZA!

Sin esperanza, poco podemos hacer. El Salmo 121 comienza con las palabras “Levanto mis ojos”. ¿Por qué? Los escritores de este salmo necesitaban una ayuda que solo Dios les podía dar, ¡así que miraron hacia Dios! Cualquiera sea el desafío, Dios te ofrece esperanza.

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¿Uno de tus amigos o alguna de tus amigas está triste?

Compártele Salmo 126:5,6.

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