Jueves 25 de Octubre 2018 | Devoción Matutina para Damas | Contratiempos al recolectar manzanas

“Gran remedio es el corazón alegre, pero el ánimo decaído seco los huesos” (Prov. 17:22).

Era un hermoso día otoñal, y mi esposo, Will, y yo saldríamos a recolectar manzanas. Esta sería la primera vez que lo haría y estaba muy entusiasmada. Había juntado calabazas con nuestros niños cuando eran pequeños, pero nunca manzanas. La noche anterior, Will y yo habíamos buscado en Internet plantaciones frutales cercanas. Los sitios web y las actividades promocionadas nos impresionaron, y decidimos que la siguiente vez traeríamos a nuestras nietas para que se divirtieran. Elegimos dos plantaciones que se encontraban a solo media hora de donde vivíamos, aunque en direcciones opuestas.
—Los llamaré -dijo Will—, solo para asegurarme de que estén abiertos.
Al manejar hacia allí al día siguiente, el clima agradable, las coloridas hojas de otoño y el área rural hicieron que el viaje fuera extremadamente especial. Antes de lo que imaginábamos, vimos un gran cartel pintado hacía poco: Cider Mili Single Family Homes [Hogares familiares de Cider Mili]. Había varias casas en construcción, pero ninguna plantación.
—Me parece que aquí estaba la plantación -anuncié.
—Probablemente… -respondió Will-, Olvidé llamarlos antes de salir.
Al encaminarnos a casa, marqué el número telefónico de la otra plantación; solo para descubrir que el número no estaba en funcionamiento. Will todavía quería recoger manzanas, así que nos dirigimos hacia la otra plantación. Hablamos y bromeamos sobre perdernos la posibilidad de recoger manzanas en el lugar anterior. Al acercarnos a la otra plantación, comenzamos a buscar la dirección. A los segundos vi un cartel: “Cerraremos en breve”, pero no se mencionaba qué cosa cerraría en breve. Y aunque podíamos ver los manzanos, no había un camino para llegar a ellos.
—Con todo lo que manejamos —comentó mi esposo—, podríamos haber comprado toda la sección de manzanas del supermercado.
Yo asentí y ambos comenzamos a reír nuevamente. Pronto volvimos a hacer chistes sobre no encontrar plantaciones, desperdiciar combustible y tiempo, seguir sin tener manzanas, guardar los centavos y quedarnos en casa hasta el siguiente sueldo.
A menudo, nuestro día se arruina cuando las cosas no se dan como habíamos ideado. Y tenemos dos opciones: ponernos de mal o humor o reír y disfrutar de la tontería. ¡La risa es un gran remedio! Pruébalo cuando te sientas abrumada por las preocupaciones de la vida, y nota cuánto mejor te sientes.

IRIS L. KITCHING
es asistente administrativa de Vicepresidencia de la Asociación General de los Adventistas del Séptimo Día.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA DAMAS 2018
BENDECIDA
Ardis Dick Stenbakken
Lecturas Devocionales para Mujeres 2018

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