Jueves 18 de Octubre 2018 | Devoción Matutina para Adultos | Subamos a Betel

«Entonces Dios le dijo a Jacob: “¡Prepárate! Múdate a Betel, establécete allí y edifica un altar a Dios, quien se te apareció cuando huías de tu hermano Esaú”». Génesis 35: 1, NTV

Después de veinte años, Jacob regresó a Canaán y levantó su campamento junto a Siquem. Llevaba viviendo ahí cerca de ocho años cuando sucedió algo terrible para él: sus hijos Simeón y Leví entraron en la ciudad y vengaron la deshonra de su hermana Dina por parte de Siquem, hijo de Hamor. Mataron a todos los hombres, y este hecho trajo vergüenza para la familia ante las ciudades vecinas.
Sin embargo, en su gran misericordia, Dios indicó a Jacob que saliera de Siquem y subiera con toda su familia a Bet-el, donde estarían refugiados. Antes de subir allí, Jacob invitó a su familia a experimentar una reforma espiritual, pidiéndoles que se despojaran de los dioses ajenos que tenían, pues debían limpiarse de todo pecado. «Había dioses falsos en su campamento, y hasta cierto punto la idolatría estaba ganando terreno en su familia» (Patriarcas y profetas, cap. 19, p. 182).
La familia obedeció y Jacob enterró los dioses bajo una encina en Siquem, para que no los volvieran a tomar y se olvidaran de ellos (Génesis 35:4). Jacob relató a sus hijos el encuentro que tuvo con Dios en Bet-el tiempo atrás y lo bien que lo había tratado el Señor. «Se enterneció su corazón, y sus hijos también fueron conmovidos por un poder subyugador; había tomado la medida más eficaz para prepararlos a fin de que se unieran con él en la adoración de Dios cuando llegaran a Bet-el» (ibíd., p. 183). Antes de llegar a Bet-el, la familia cambió su ropa vieja y manchada, confesó sus pecados a Dios y él limpió sus vidas.
Bet-el representa la nueva Jerusalén, un lugar propicio para la oración y la meditación; la casa de Dios y la puerta del cielo. Para llegar ahí, nosotros también necesitamos despojamos de aquello que nos impide poner a Dios en primer lugar en nuestras vidas; debemos confesar nuestros pecados y pedir al Señor que transforme nuestro corazón para recibir el poder del Espíritu Santo.
La Palabra dice: «Yo amo a los que me aman, y me hallan los que temprano me buscan» (Proverbios 8:17). Preparemos nuestro corazón para encontrarnos con Jesús en la Bet-el celestial.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADULTOS 2018
FUENTES DE VIDA
David Javier Pérez
Lecturas devocionales para Adultos 2018

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