Jueves 16 de noviembre 2017 | Devoción Matutina para Damas | La palabra justa en el momento justo

“Es muy grato dar la respuesta adecuada, y más grato aún cuando es oportuna” (Prov. 15:23, NVI).

Tommy era el tipo de chico que te cerraría la puerta en la cara, patearía a su gato y tiraría la bicicleta de su vecino… todo, en diez segundos. Tenía siempre el ceño fruncido y una mala actitud, y mis niñas le tenían muchísimo miedo. Nosotros vivíamos en el apartamento de arriba, mientras que él, su mamá y su hermano de tres años vivían abajo. Su mamá y yo nos saludábamos cuando nos encontrábamos al entrar o salir de la casa, pero Tommy, de doce años, era otra cosa. Aconsejábamos a nuestros hijos que se mantuvieran fuera de su camino, pero en realidad no podíamos evitarlo. El hecho de que era grande y fuerte para su edad tampoco ayudaba.

Entonces, una tarde, vi al hermanito menor de Tommy jugando solo en el patio. Estaba arrojando hojas y jugando con palitos, como todos los niños. Unos minutos después, escuché una voz chillona gritando palabras airadas y viles. La mamá de Tommy estaba llamando al hermanito menor para que entrara. ¡Ahora entendía un poquito mejor a Tommy! Pero eso no resolvía nuestro problema…

Un día, la mamá de Tommy me llamó y me dijo que los plásticos que había encargado habían llegado. Cuando bajé a buscarlos, me invitó a pasar. La cocina estaba a la izquierda de la puerta de entrada, y vi a Tommy friendo algo en una sartén. “Tommy, estoy segura de que a tu mamá le encanta cuando la ayudas a preparar la cena”, le dije. “A mí me encanta cuando mis niñas me ayudan”.

Tommy tomó un tenedor, pinchó un trozo de carne y lo sostuvo frente a mí. “Pruébelo”, me dijo. Yo llevaba décadas siendo vegetariana, pero no iba a herir los sentimientos de aquel niño. “Gracias”, le dije. “Se ve tan bien hecho”. Y era cierto. Luego me despedí rápidamente y corrí a la planta alta… a escupir. Al día siguiente, Tommy estaba en el frente, relajándose, como siempre; pero esta vez, me sostuvo la puerta abierta con una gran sonrisa. Y estaría mintiendo si no digo que cambió muchísimo con nosotros. Ayudaba a nuestras niñas y siempre tenía una gran sonrisa para mí. La amabilidad tiene ese efecto en la gente.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA DAMAS 2017

VIVIR EN SU AMOR 

Carolyn Rathbun Sutton – Ardis Dick Stenbakken

Lecturas Devocionales para Mujeres 2017

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1 Comment

  • Betsaida Valentín 11 meses ago

    ¿Que escupió el pedazo de carne? ¡Que exageración! ¿Que daño podía haberle hecho si se lo tragaba? ¿O qué castigo el Señor podía haberle dado por esa tontería?