Jueves 12 de julio 2018 | Lecturas devocionales para Damas | Tuxie

“Con amor eterno te he amado, por eso te sigo con fidelidad” (Jer 31:3).

Se vestía de traje negro, con cuello blanco y guantes. Fue un miembro de nuestra familia durante la mitad de la vida de nuestros hijos. Tristemente, lo enterramos este verano.

De niña amaba a mis mascotas, especialmente las que se acurrucaban conmigo; de adulta, a Tuxie lo alimentaba, lo protegía, limpiaba sus líos y pagaba las cuentas médicas luego de sus peleas. Su amor consistía en seguirme. Los abrazos eran cortos. El amor era según sus términos, ya que se retorcía y sacudía hasta que lo soltaba. A menudo, me preguntaba por qué soportaba su actitud egocéntrica.

La relación de Tuxie conmigo reflejaba mi relación con Dios. Dios nos creó, nos ama y suple todas nuestras necesidades de aire, comida, buena salud, ropa, refugio y transporte. Hasta suple muchas de las cosas que queremos: autos, computadoras, ropa bonita, torta con helado y vacaciones. Disfruta regalándonos cosas buenas. Quiere abrazarnos fuerte y comunicarse con nosotros, lo cual llevará a una adoración sincera y verdadera, amor, y una obediencia alegre. Pero ¿cuán a menudo actuamos como Tuxie, siguiéndolo a cierta distancia y sin entregarle todo nuestro corazón? ¿Actuamos de manera distante hasta que se cierra la puerta, y luego hacemos alboroto para poder entrar, retorciéndonos hasta que logramos lo que queremos?

Decimos que amamos a Dios pero, como Tuxie, es según nuestros términos; y esperamos que eso no afecte nuestra relación con él. Decidimos cómo celebrar el sábado, establecemos nuestro propio estándar de vestimenta o nuestra ética laboral. Incluso al adorar, olvidamos alabarlo por su santidad y sus bendiciones. Olvidamos preguntarle qué desea que hagamos o cómo hacerlo. Acudimos a él con una lista de necesidades y deseos, y directamente le pedimos que sane a un amigo, que se concrete el negocio que estamos buscando, o que nos proteja mientras salimos corriendo a conquistar el mundo.

Dios nos hizo perfectos, hermosos e inteligentes. Jesús dejó el cielo por 33 años para amarnos y mostrarnos cómo amar. Somos sus criaturas; dependemos del cuidado de Dios para sobrevivir. Pero, como Tuxie, somos complicados y difíciles de amar. A pesar de eso, ¡él promete atraernos con bondad y un amor eterno!

Amamos al pequeño gatito que Dios puso en nuestra vida y le agradezco por valerse de esa relación para mostrarme el amor incondicional de Dios. Hoy mismo quiero ser más fácil de amar.

EUZABETH VERSTEEGH ODIYAR

DEVOCIÓN MATUTINA PARA DAMAS 2018

BENDECIDA            

Ardis Dick Stenbakken

Lecturas Devocionales para Mujeres 2018

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