Jueves 12 de julio 2018 | Devoción Matutina para Adultos | Un fracaso, una oportunidad

«Descendí a los cimientos de los montes. La tierra echó sus cerrojos sobre mí para siempre; mas tú sacaste mi vida de la sepultura, Jehová, Dios mío». Jonás 2: 6

Muchas veces nosotros mismos propiciamos el fracaso o el ambiente que nos rodea, pero es Dios quien brinda las oportunidades. Si hemos fracasado, levantémonos, pidamos la ayuda de Dios y él escuchará nuestros ruegos, extenderá su mano, y nos levantará para una nueva vida en Cristo Jesús.

Después de muchos fracasos, un hombre logró llegar a la cumbre del éxito. Stanley J. Klonowski, un joven polaco que vivió a comienzos del siglo XX, trabajó como empleado postal y operador telegráfico, y prestó servicio militar en Rusia. Después de una mala experiencia como militar, Stanley decidió irse a Estados Unidos, y radicarse en la ciudad de Cleveland. Durante tres años estuvo lavando platos, pero allí tuvo contacto con una empresa de bienes raíces que estaba a punto de declararse en quiebra. Stanley fue contratado para administrarla y, luego de tres años de esfuerzo y dedicación, la convirtió en una empresa próspera.

Un día uno de los ejecutivos de la empresa le comunicó que ya no lo necesitaban y que estaba despedido. Esa injusticia no logró detener la determinación de Stanley. Cuando salió de la oficina donde había servido con tanto éxito, a poca distancia encontró un local vacío. Tres horas después lo había alquilado, y media hora después puso un anuncio que decía: «Bienes Raíces Klonowski». Estaba decidido a triunfar. Empezaron a llegar clientes, y se consolidó el negocio. Poco a poco, los bancos comenzaron a confiar en él y llegó a ser intermediario de préstamos. En poco tiempo, había fundado el Banco de Ahorros Klonowski, que actualmente se llama Banco de Cleveland.

Todo esto lo logró siendo persistente después de sus fracasos. John D. Rockefeller dijo una vez: «Yo creo en el poder supremo de las personas y en su derecho de vivir, su libertad y la búsqueda de la felicidad. Yo creo que cada derecho implica una responsabilidad; cada oportunidad una obligación; cada posesión, un deber».

Hoy Dios puede otorgarnos las energías necesarias para seguir avanzando, seguir intentándolo sin bajar los brazos. En él hay poder ilimitado.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADULTOS 2018

FUENTES DE VIDA

David Javier Pérez

Lecturas devocionales para Adultos 2018

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