Jueves 12 de abril 2018 | Devoción Matutina para Adultos | Oración de queja

Está mi alma hastiada de mi vida; daré libre curso a mi queja, hablaré con amargura de mi alma. Diré a Dios: […] Hazme entender por qué contiendes conmigo. Job 10:1, 2.

¿Te quejas a menudo? ¿Cuál era la condición de Job antes de sus desgracias? ¿Cuáles eran sus gestos? ¿Cómo era su mirada, su voz, su cuerpo, el movimiento de sus manos, su rostro? ¿Era fuerte, alto, con un gran tórax o, por el contrario, de constitución débil y frágil?
No sabemos cómo era antes de la prueba, pero tenemos una vislumbre de su condición cuando lo visitaron sus amigos. Su figura era desagradable y repulsiva, tanto que cuando lo vieron desde lejos no lo pudieron reconocer, y “lloraron a voz en grito”, y estuvieron siete días sin hablarle (Job 2:12, 13), espantados por su estado deplorable y horroroso. ¿Cómo imaginar un cuadro de tormento más penoso? ¿Cómo dibujaría un pintor a Job mientras dialogaba con sus proverbiales amigos? Quizás impresionaba la voz sonora y cavernosa, que lenta y fatigosamente salía de sus labios descarnados; palabras que intentaban ser acompañadas por el movimiento de manos tumefactas de dedos largos y roídos por la enfermedad. Posiblemente su cuerpo encorvado se movía lentamente al ritmo de los fuelles pulmonares, mientras su cuerpo despedía un olor fétido y nauseabundo, por su carne descompuesta y agusanada. En esa condición, Job se queja.
La queja de Job era justa, porque él era “hombre perfecto y recto” (Job 1:1), y expresa una verdad de su vida: Dios era todo para él. Para Job, era preferible quejarse ante Dios que ante los hombres.
Todo el mundo se queja de su mala memoria, pero nadie de su poco entendimiento. Se queja el necio que no comprende cuántas bendiciones tiene su vida. Si nacemos llorando, y vivimos quejándonos, morimos desilusionados. Cuando criticamos o nos quejamos, es porque de algún modo algo o alguien ha tocado algún nervio en nosotros. Generalmente, las quejas son estornudos de nuestras frustraciones.
¿Cómo es tu queja? Mírate y mira a tu alrededor. Puede que te quejes sin razón, pero si te quejas a Dios justamente recuerda que “no será vana la petición de los que buscan a Dios en secreto, confiándole sus necesidades y pidiéndole ayuda” (LO 83).

Oración: Gracias, Señor, porque tú eres grande y recibes mis lamentos.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADULTOS 2018
LAS ORACIONES MÁS PODEROSAS DE LA BIBLIA
Ricardo Bentancur
Lecturas devocionales para Adultos 2018

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