Introducción | El Evangelio completo | Escuela Sabática | Tercer trimestre 2016


INTRODUCCIÓN
EL EVANGELIO COMPLETO
Un pastor levantó una Biblia delante de la congregación. Estaba destrozada, llena de agujeros. En el seminario, junto con algunos compañeros de curso, había revisado la Biblia y había subrayado cada pasaje que hablaba de la justicia, la pobreza, la riqueza y la opresión. Luego, recortaron con tijera cada uno de esos versículos. Cuando terminaron, esa Biblia estaba en ruinas. Por todas las Escrituras estos temas son tan centrales que se pierde mucho de la Biblia cuando se los retira de ella. Esa Biblia maltrecha hablaba a gritos y con fuerza acerca de las cosas que le interesan a Dios.
¿Qué nos dice este incidente a nosotros, como adventistas del séptimo día? Debería decirnos mucho. La investigación nos dice que aproximadamente el treinta por ciento de los adventistas del séptimo día participa en la atención de las necesidades de la comunidad fuera de la iglesia. ¿Qué sucede con el otro setenta? Jesús llama a toda su iglesia del tiempo del fin a proclamar y vivir el “evangelio eterno” completo (Apoc. 14:6).
¿Qué es el evangelio completo? La misión y el ministerio de Jesús descritos en Lucas 4:16 al 21 presentan el evangelio completo como algo más que la predicación de la verdad de la salvación por la fe, por fundacional que eso sea para todo lo que hacemos. Jesús nos mostró que predicar el evangelio implica también expresiones tangibles de amor y compasión por los pobres, los hambrientos, los enfermos, los afligidos, los oprimidos, los marginados y los presos. Tiene que ver con la justicia bíblica y con deshacer los resultados de la obra del diablo, al menos hasta el grado en el que podemos hacerlo ahora, mientras esperamos el triunfo definitivo de Jesús sobre el mal al final de los tiempos.
Este trimestre exploraremos esta versión integral del “evangelio eterno”, y examinaremos el papel de la iglesia en producir un impacto en sus comunidades con este evangelio. Definimos la “iglesia” como una comunidad de personas que, juntas, no existen para sí mismas, sino que son llamadas para vivir y predicar el evangelio eterno como se expresó en el ministerio de Jesús. Esto no solo significa predicar el evangelio, sino también vivirlo en nuestras vidas ministrando en sus necesidades a aquellos que están en nuestra comunidad local.
¿De qué modo tu iglesia local sirve a quienes tienen necesidad? Todos los ministerios de la iglesia (por ejemplo, salud, familia, jóvenes, Escuela Sabática, diáconos/diaconisas, etc.) existen para trabajar juntos en el servicio a la comunidad, así como también a los feligreses. Las unidades o centros de los Servicios Adventistas a la Comunidad (SAC), así como ASA (Acción Solidaria Adventista), trabajan desde la iglesia para demostrar el evangelio y preparar el camino para que escuchen la Palabra de Dios. En algunas partes del mundo, estos SAC se llaman Dorcas, Hombres Adventistas, o tienen algún otro nombre. La Agencia Adventista de Desarrollo y Recursos Asistenciales (ADRA), la agencia humanitaria de la Iglesia Adventista del Séptimo Día con un estatus de organización no gubernamental, aunque no opera desde la iglesia local, es otra parte importante para alcanzar a quienes tienen necesidades.
¿Cómo manifiestas personalmente tu aprecio por lo que Dios ha hecho por ti en Cristo? Un miembro de la iglesia lo expresó de este modo:
“En la calle vi a una niñita en un vestido finito, con frío y temblando, y pocas esperanzas de una cena decente. Me enojé y le dije a Dios: ‘¿Por qué permites eso? ¿Por qué no haces algo al respecto?’ Por un tiempo, Dios no dijo nada. Luego, esa noche, de repente me contestó: ‘Claro que hice algo acerca de eso. Te hice a ti’ ”.–Dwight K. Nelson, Pursuing the Passion of Jesus”, p. 78.
Cuando se escribió esta Guía de Estudio de la Biblia, Gaspar Colón era director del departamento de Religión de la Universidad Adventista de Washington, en Takoma Park, Maryland, EE.UU. May-Ellen Colón es directora asistente del departamento de Escuela Sabática y Ministerios Personales de la Asociación General, y directora de Adventist Community Services International. Sirvieron como misioneros en África y en la antigua Unión Soviética, durante nueve años, y tienen dos hijos adultos y dos nietos.

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