Escuela Sabática Jóvenes | Lunes 9 de julio del 2018 | La obra del Espíritu Santo

LUNES 9 JULIO
LA OBRA DEL ESPÍRITU SANTO
Logos – Gén. 1:2; Isa. 28:25-27; Mat. 28:18-20; Hech. 1:4-8; 8:1-8.
EL ESPÍRITU SANTO EN SU MÁXIMO ESPLENDOR (HECH. 1:4-8)
Al estudiar las iglesias del libro de Hechos, encontramos la emoción de los discípulos en cuanto son enviados con la misión de revolucionar el mundo. Más de un lector se refiere al libro de Hechos como el movimiento de la Iglesia primitiva, pero si prestamos mucha atención al texto, vemos que se trataba del Espíritu Santo en acción. La introducción de este libro deja en claro quién estaba guiando a la iglesia (Hech. 1:48). El poder viene después de que llega el Espíritu Santo.
Se le da poder a quienes son testigos. Todos reciben la promesa del Espíritu Santo, con el propósito expreso de difundir el evangelio y buscar salvar a los perdidos. Al continuar la lectura de este libro, verás que los Hechos del Espíritu Santo se manifestarán en cada iglesia que se reunió y en cada individuo que creyó. Habrá crecimiento en el evangelio, primero en Jerusalén, continuando en toda Judea, en Samaría y hasta los confines del mundo.

LA FUNCIÓN DEL ESPÍRITU SANTO (GÉN. 1:2; HECH. 28:25-27)
Recibimos la primera vislumbre del Espíritu Santo en acción en la creación (Gén. 1:2). El Espíritu Santo estuvo presente, y todavía sigue presente en la mente y el corazón de aquellos cuyo caminar espiritual es “un caos total’. El hecho de que la luz fue llamada a la acción dice que el Espíritu Santo se estaba moviendo en el proceso de creación; y lo mismo sucede con la iglesia en Hechos.
El Espíritu Santo se estaba moviendo en aquellos días en que la iglesia recibió poder para propagar el mensaje del Salvador resucitado. La Biblia denomina al Espíritu Santo “Consejero’ y “Consolador”. Como Consolador, tomó el lugar de Jesús para con nosotros, y como Consejero dirige y guía a cada individuo. Pablo amonestó a la iglesia que no sea como sus ancestros, que no prestaron atención a la voz del Espíritu Santo. Él repite las palabras de Isaías, diciendo que Dios no daría sanidad porque ellos no querían oír al Espíritu.

EL CRECIMIENTO DE LA IGLESIA PRIMITIVA (HECH. 8:1-8)
Hay muchos ejemplos del movimiento y el crecimiento de la iglesia. Los primeros cristianos predicaron el mensaje de Jesús en todo lugar donde fueron dispersados. Al pasar por una ciudad samaritana, Felipe proclamó el mensaje del Mesías. Cuando la gente escuchó lo que tenía para decir y vio los milagros, claras señales del accionar de Dios, escucharon cada palabra con sumo interés. Muchos que no podían ponerse de pie o caminar fueron sanados ese día. Las personas recibían sanidad, y la iglesia, aun en medio de persecuciones, creció y creció. La gente oía atentamente cada palabra de Felipe, y todos los apóstoles que predicaban el evangelio vieron sus frutos. El eunuco etíope estaba sentado en su carro leyendo la Palabra de Dios, y el Espíritu Santo llevó a Felipe hasta él. Entonces le explicó lo que leía y le reveló a Jesucristo. Ni bien el eunuco vio agua, no pudo resistirse a ser bautizado en Cristo. El crecimiento de la iglesia era lo común gracias a las obras del Espíritu Santo.
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Escuela Sabática lección para Jóvenes
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