Domingo 7 de mayo 2017 | Devoción Matutina para Damas | En tiempo y forma

“Los ojos de todos esperan en ti y tú les das su comida a su tiempo. Abres tu mano y colmas de bendición a todo ser viviente” (Sal. 145:15,16).

Acababa de terminar mi primer año de universidad. El siguiente punto de mi agenda era visitar a mi familia en Nebraska, antes de comenzar un trabajo de verano en la otra punta del país. Mi hermana, mi cuñado y mi sobrina de seis meses actualmente residen en Bogotá, pero vendrían a verme para que conociera a la bebé. Mis otros hermanos también vendrían a casa, para la presentación ante Dios el sábado.
El jueves por la mañana, mientras leía mi Biblia, un pasaje destacó: “La hija del faraón le dijo: ‘Llévate a este niño y críamelo. Yo te pagaré por hacerlo’ ” (Éxo. 2:9, NVI). ¡Ese era el sueño de la madre! ¡Tener a su bebé de regreso! Recibiría un pago por hacer algo que quería hacer. El sábado, el versículo todavía resonaba en mi mente mientras me preparaba para ir a la iglesia. No estaba segura de por qué, pero pregunté a Dios: “¿Hay algo que me gustaría hacer y por lo cual podría recibir un pago?” Horas más tarde, estaba sentada en la sala de urgencias del hospital, con la respuesta.
Esa mañana, la espalda de mi abuela, de 96 años, comenzó a dolerle tanto que no pudo ir a la iglesia. Mi madre acudió a la vecina, para ver si ella podía quedarse con la abuela un rato. En su prisa, mamá tropezó y cayó. Regresó a la casa llorando… y con dos muñecas rotas. Antes de ir al hospital, oré. “Dios, tú dices que haces todas las cosas para nuestro bien; por favor, hazlo ahora. Quiero pedirte por los médicos. Confío en ti”. Cuatro horas más tarde, ¡estábamos en casa!
La radiografía no mostró osteoporosis, y la ruptura estaba por debajo de la articulación; no había que preocuparse por artritis en el futuro. Mamá tenía médicos excelentes, muñecas realineadas, férulas temporales; y cirugía para el lunes. La presentación de la bebé fue pospuesta hasta Navidad. Sin poder utilizar sus manos durante las próximas semanas, mamá necesitaría asistencia las 24 horas. Más barato y familiar que un cuidador, mis padres me preguntaron si podría cuidar de mi madre. Ellos compensarían mi tiempo. ¡Di la bienvenida a la oportunidad de ayudar a mi madre cobrando! La forma de Dios es la mejor.
Dana Connell

DEVOCIÓN MATUTINA PARA DAMAS 2017
VIVIR EN SU AMOR
Carolyn Rathbun Sutton – Ardis Dick Stenbakken
Lecturas Devocionales para Mujeres 2017
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