Domingo 4 de noviembre 2018 | Devoción Matutina para Adolescentes | Pescar sin licencia

«Jesús les dijo: “Síganme, y yo los haré pescadores de hombres”» (Mateo 4: 19).

En mayo de 2011, Martin Reid, un granjero de Montreal (Canadá) solicitó una licencia de pesca no porque quisiera ir a pescar con una caña y un carrete a un lago cercano, sino porque deseaba sacar a todos los peces de su empantanado terreno. A causa de una inundación, los maizales de Martin habían quedado sumergidos en algo menos de un metro de agua. El granjero, desesperado, necesitaba deshacerse de las carpas que nadaban entre los surcos de maíz, y ya había aprendido de la forma más dura que necesitaba una licencia para hacerlo. En 1993, su granja se había inundado y. sin pedir ningún tipo de permiso, él y su padre se habían deshecho de todos los peces que pululaban por los campos empantanados. Una vez desaparecidos los peces y el agua, Martin se vio inmerso en otro problema: una multa de mil dólares por haber «pescado ilegalmente», sin permiso del ayuntamiento. Le habían advertido que, si sucedía de nuevo, la multa sería de cien mil dólares. Teniendo esto en cuenta, en 2011 Martin solicitó la licencia para poder retirar las carpas de sus tierras sin tener que abonar una multa de cien mil dólares.
Las primeras personas que Jesús eligió como ayudantes para su ministerio fueron pescadores: «Jesús iba caminando por la orilla del Lago de Galilea, cuando vio a dos hermanos: uno era Simón, también llamado Pedro, y el otro Andrés. Eran pescadores, y estaban echando la red al agua. Jesús les dijo: “Síganme. y yo los haré pescadores de hombres”. Al momento dejaron sus redes y se fueron con él» (Mateo 4: 18-20).
Los discípulos pescadores no tenían licencia ni formación para pescar personas, pero Jesús los llamó a hacerlo, y también te llama a hacerlo a ti. Quizás pienses que no estás cualificado para llevar a cabo esta labor, pero Jesús no exige ni formación especial ni licencia para pescar: solo quiere que hables a los demás de él. Si tú lanzas la caña, él se encargará de recoger la pesca, y para eso, no hace falta ninguna licencia.

Ponlo en práctica: ¿Qué significa para ti «pescar personas»? Piensa en maneras prácticas y amables de hacerlo.

Ponlo en oración: Pide ayuda al Señor para alcanzar a otras personas y ayudarlos a venir hacia él.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADOLESCENTES 2018
¿Y ENTONCES…?
Heather Quintana
Lecturas Devocionales para Adolescentes 2018

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